La humanidad siempre ha estado sumida en una larga búsqueda de la felicidad. Lograr este estado mental de plenitud es uno de los deseos más perseguidos a lo largo de nuestra historia y sobre el que se ha reflexionado y conversado extensamente entre los pensadores más relevantes de diferentes disciplinas, como es la propia filosofía.
Este objetivo sigue vigente a día de hoy, especialmente en un mundo marcado por el ritmo desenfrenado y la falta de tiempo para desconectar y conciliar. El exceso de información y los estímulos constantes e inmediatos nos propician un alejamiento de una sensación reconfortante que nos ayude a recargar energías en los momentos de calma.
Ante esta realidad, figuras como el maestro budista y filósofo Thich Nhat Hanh han dejado algunas de las claves que nos impiden acercarnos a ese espectro feliz que necesitamos para sentirnos realizados. “La mayoría de nosotros tenemos una radio sonando constantemente en nuestra cabeza sintonizada en la emisora Radio NPP (Radio No Parar de Pensar)”, recoge en su libro Cómo escuchar.
Aprender a apagar la mente
Uno de los mayores enemigos a la hora de conseguir esa sensación de felicidad tan preciada es, sin duda, nuestra propia mente. Las diferentes preocupaciones e inquietudes que mantenemos recorren nuestra conciencia sin ningún tipo de control, provocando un estado mental constante de alerta que restringe nuestra capacidad para liberarnos emocionalmente.
“Cuanto más pensamos, menos disponibles estamos para todo aquello que nos rodea. (…) "Aprender a apagar la radio y dejar de pensar para poder disfrutar plenamente del momento presente”, incide sobre ello el filósofo, especialmente en una sociedad actual tan orientada al consumismo y a generarnos necesidades sobre las que no podemos dejar de dar vueltas en nuestra cabeza.
Presentar un rico y profundo mundo interior es una cualidad realmente positiva para todo individuo. Sin embargo, desconectar y ser más partícipes del mundo que nos rodea nos ayudará a ser más conscientes de que cada situación vital que nos sucede. Salir de esa espiral de pensamientos y otorgarnos esa bocanada de aire fresco que tantas personas necesitan en la actualidad para, precisamente, aclarar sus ideas.
La humanidad siempre ha estado sumida en una larga búsqueda de la felicidad. Lograr este estado mental de plenitud es uno de los deseos más perseguidos a lo largo de nuestra historia y sobre el que se ha reflexionado y conversado extensamente entre los pensadores más relevantes de diferentes disciplinas, como es la propia filosofía.