Uno de los elementos de mayor valor que puede poseer cualquier persona es, sin duda, el tiempo. Cada segundo de nuestra vida es un instante menos de nuestra presencia en este plano de la existencia, por lo que es vital saber emplearlo en los propósitos que realmente nos llenan de plenitud y satisfacción, de manera que no lo desperdiciemos a la ligera.
El concepto del tiempo ha sido uno de los que más fascinación ha despertado en la humanidad a lo largo de toda su historia. Desde cualquier ciudadano de a pie hasta las mentes brillantes de diferentes ámbitos le han dado vueltas en su cabeza a dicho elemento, siendo la filosofía uno de los que más lo ha tenido en cuenta por parte de sus pensadores más reputados.
Una de las figuras más legendarias de este campo del conocimiento es Séneca. Además de político, orador y maestro estoico, este filósofo dejó una de las frases más repetidas en la posteridad acerca del paso del tiempo y de la concepción humana del mismo. “No es que tengamos poco tiempo, es que perdemos mucho”, reflexionaba en uno de sus escritos.
Gestionar nuestro tiempo
Esta oración es especialmente adecuada en los tiempos que corren, debido precisamente a los numerosos quehaceres que diversos individuos llevan a cabo en su rutina. Sin embargo, muchos de ellos sienten que todo ese tiempo no resulta en una buena inversión, lo que señala directamente un problema en la gestión de nuestras prioridades.
Si bien muchas labores o pasatiempos que realizamos asiduamente nos pueden resultar tediosos, con otros sentimos ganas de dedicarles una franja temporal más amplia de nuestro día. Esta realidad se extrapola a numerosos ámbitos de nuestra vida, yendo desde el personal hasta el social, sin olvidar el profesional, que ocupa gran parte de nuestro tiempo diario.
Por otro lado, la actual tendencia por los estímulos inmediatos y efímeros nos genera diferentes distracciones que nos separan progresivamente de nuestros verdaderos objetivos. Y es que concentrarse en un proyecto o tarea que requiere de cierta dedicación puede generar una sensación de satisfacción mucho mayor si nos liberamos de estos obstáculos que generan ruido mental y ocupan buena parte de nuestra cotidianeidad.
Uno de los elementos de mayor valor que puede poseer cualquier persona es, sin duda, el tiempo. Cada segundo de nuestra vida es un instante menos de nuestra presencia en este plano de la existencia, por lo que es vital saber emplearlo en los propósitos que realmente nos llenan de plenitud y satisfacción, de manera que no lo desperdiciemos a la ligera.