Qué significa usar excesivos emojis en conversaciones serias, según la psicología
Esta forma de interactuar, sin el cara a cara, sin gestos y sin miradas, obliga a usar un nuevo lenguaje que puede sustituir el lenguaje oral de alguna forma
Persona poniendo emojis en su teclado del móvil en una conversación. (EFE/Raquel Manzanares)
Con el avance de la tecnología, cada vez se usa más la comunicación escrita que oral. WhatsApp, correo electrónico, redes sociales… son algunos de los sitios donde más se escriben. Esta forma de interactuar, sin el cara a cara, sin gestos y sin miradas, obliga a usar un nuevo lenguaje que puede sustituirlos de alguna forma.
Los emojis aportan variedad a la comunicación escrita para que las conversaciones no sean tan frías ni ambiguas. Además son universales y pueden cambiar el tono del mensaje. Estos surgieron en Japón en los años 90 y con el tiempo han adquirido tanta importancia que son analizados al expresar emociones o reemplazar gestos en una comunicación virtual.
Según estudios, el cerebro humano interpreta los emojis como si fueran una expresión facial de verdad o emociones auténticas. Estos símbolos suavizan conversaciones y crean un tono amable y distendido, además de marcar la intención del mensaje.
Según un estudio de la Universidad de Indiana, el uso de emojis se relaciona con la regulación emocional y el deseo de estrechar vínculos sociales, evitando tensiones y generando armonía.
Las personas que lo usan muy a menudo son vistos como más expresivos, empáticos y accesibles. También están los que lo usan de una forma más concreta y son más cuidadosos y específicos. Estos suelen ser menos expresivos o extrovertidos.
Los emojis trascienden a cualquier edad y no sirven para sustituir al lenguaje sino para complementarlo. Se debe de evitar el abuso de estos símbolos en ambientes más serios o profesionales, en los que se debe guardar las composturas y mantener una comunicación formal porque pueden ser interpretados negativamente.
Con el avance de la tecnología, cada vez se usa más la comunicación escrita que oral. WhatsApp, correo electrónico, redes sociales… son algunos de los sitios donde más se escriben. Esta forma de interactuar, sin el cara a cara, sin gestos y sin miradas, obliga a usar un nuevo lenguaje que puede sustituirlos de alguna forma.