Bertrand Russell, filósofo y premio Nobel: “El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”
Bertrand Russell, filósofo y premio Nobel: “El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”
La intelectualidad debe utilizarse con un cierto criterio si no queremos ser víctimas de un exceso de confianza y una clara falta de humildad.
Bertrand Russell, filósofo y premio Nobel, sobre la inteligencia. (Biografías y vidas)
Una de las principales cualidades que separan al ser humano del resto de especies del planeta es su particular inteligencia. Aplicar el raciocinio en diferentes ámbitos de nuestra vida ha sido el principal factor que ha propiciado nuestra evolución como sociedad, lo que no nos exime de cometer errores y de alejarnos de la lógica en múltiples ocasiones.
Es uno de los colmos más destacados de la humanidad, el cual ha sido motivo de reflexión para numerosos pensadores de diferentes disciplinas. Uno de los más predominantes es Bertrand Russell, filósofo, matemático y Premio Nobel de Literatura, dejando una de las frases más rotundas con respecto a este aspecto tan frecuente.
“El problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas”, declaraba el estudioso con la ironía que lo caracterizaba. Dichas palabras hacían alusión al ego, y a cómo una mala gestión del mismo podía hacer caer en sesgos y autoconvencimientos hasta al más avezado.
Inteligencia y estupidez no son antónimos
La inteligencia es un factor muy valioso para múltiples situaciones vitales. Sin embargo, un exceso de confianza en la misma y una clara falta de humildad pueden volver esta virtud en nuestra contra en los momentos más comprometidos. Este camino lleva a dejar de hacerse preguntas a uno mismo, lo que implica acabar tarde o temprano en la estación de la estupidez.
De hecho, para este pensador, ser estúpido no estaba directamente ligado con la falta de inteligencia, sino con una clara falta de flexibilidad intelectual que implicaba el seguimiento dogmático y rígido de cualquier pensamiento o concepto, sin apertura ninguna a la discusión. Por otro lado, mantener una actitud de escucha y comprensión es una de las claves para, además de ser inteligente, gozar de una sabiduría plena.
La acción de dudar es precisamente una ventaja para un mejor entendimiento del mundo que nos rodea. No se trata de saber dar respuestas ante todas las cuestiones, sino de no cesar en formularnos preguntas a nosotros mismos, enfrentando nuestras ideas preconcebidas en el proceso. Sin embargo, este ejercicio de introspección puede ser complejo de atravesar, en el que el orgullo puede significar un obstáculo difícilmente flanqueable.
Una de las principales cualidades que separan al ser humano del resto de especies del planeta es su particular inteligencia. Aplicar el raciocinio en diferentes ámbitos de nuestra vida ha sido el principal factor que ha propiciado nuestra evolución como sociedad, lo que no nos exime de cometer errores y de alejarnos de la lógica en múltiples ocasiones.