Con la llegada de febrero comienza en España la temporada de fresas, una de las frutas más habituales en la cesta de la compra por su sabor, su versatilidad y su interesante perfil nutricional. Destacan por su elevado contenido en vitamina C, fibra y antioxidantes, lo que las convierte en una opción frecuente dentro de una alimentación equilibrada y en dietas orientadas al control del peso.
Pese a sus beneficios, las fresas aparecen de forma recurrente en la lista conocida como Dirty Dozen, que señala los alimentos con mayor probabilidad de contener residuos de pesticidas. Su piel extremadamente fina y su cultivo a ras de suelo facilitan que acumulen suciedad y restos químicos, un factor que obliga a extremar las precauciones antes de su consumo.
Sobre este asunto ha hablado Changmou Xu, experto en procesamiento de alimentos y profesor en la Universidad de Illinois Urbana-Champaign. El especialista explica que una de las fórmulas más eficaces para limpiarlas consiste en remojar las fresas en agua limpia durante unos minutos, pudiendo añadir vinagre blanco o bicarbonato de sodio para ayudar a eliminar los residuos que puedan quedar en la superficie.
En el caso del vinagre, Xu subraya que “es seguro, apto para el uso alimentario, fácil de utilizar y cuenta con propiedades antibacterianas”. Además, recuerda que las fresas deben lavarse solo justo antes de consumirlas, ya que la humedad favorece su deterioro, y que secarlas correctamente tras la limpieza es clave para evitar la aparición de moho.
Con la llegada de febrero comienza en España la temporada de fresas, una de las frutas más habituales en la cesta de la compra por su sabor, su versatilidad y su interesante perfil nutricional. Destacan por su elevado contenido en vitamina C, fibra y antioxidantes, lo que las convierte en una opción frecuente dentro de una alimentación equilibrada y en dietas orientadas al control del peso.