Ana Molina, dermatóloga: "Cuando llega el frío, el viento y la calefacción, tu piel se queda sin 'abrigo'"
La dermatóloga explica por qué el invierno es una de las épocas más duras para la piel y cómo una buena crema hidratante puede marcar la diferencia. Un gesto sencillo y bien elegido ayuda a mantener la piel protegida durante los meses más fríos
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Ana Molina, dermatóloga, lo tiene claro: el invierno también necesita su rutina de cuidado de la piel. Igual que en verano nadie duda del uso del protector solar, cuando bajan las temperaturas hay un producto que se vuelve imprescindible: la crema hidratante corporal. No es una cuestión estética, sino de salud cutánea.
La especialista explica que el frío, el viento y la calefacción juegan en contra de la piel. Estos factores alteran la barrera cutánea, una especie de escudo natural que impide que el agua se escape. Cuando esa barrera se debilita, la hidratación se evapora con facilidad y aparecen sensaciones incómodas como tirantez, sequedad o descamación. “Cuando llega el frío, el viento y la calefacción, tu piel se queda sin ‘abrigo’”, resume Molina.
@dr.anamolina En invierno hay un producto ❄️ que yo no perdono: una buena hidratante corporal. Cuando llega el frío, el viento y la calefacción, ? tu piel se queda sin “abrigo”. La barrera se debilita y la hidratación se fuga como si la casa tuviera las ventanas abiertas. ? Y aquí viene lo importante: una crema no funciona rellenando ? la piel de agua. Funciona mejor: sellando. Hace una película protectora ?️ que ayuda a que lo que ya tienes no se pierda. Si notas tirantez, aspereza o escamitas, ? suele ir mejor optar por una textura más nutritiva. Pero claro, tampoco queremos ir por casa ? como si nos hubieran barnizado Así que mi truco práctico es este: ✔️ Zonas que sufren más (piernas, brazos, manos): crema más rica. ✔️ Resto del cuerpo: algo más ligero para que te apetezca usarlo a diario. #PielSeca #HidrataciónCorporal #BarreraCutánea #CuidadoDeLaPiel #Dermatología #Invierno #PielSensible #RutinaCorporal #ConsejosDeDermatóloga #PielSana ♬ sonido original - Dra. Ana Molina
Uno de los errores más habituales, según la dermatóloga, es pensar que las cremas funcionan metiendo agua en la piel. Nada más lejos de la realidad. “Una crema hidratante no funciona como si fuera una manguera”, aclara. Su verdadero papel es sellar: crear una película protectora que evite la pérdida de agua y ayude a mantener la hidratación que ya tiene la piel.
Por eso, cuando la piel empieza a protestar en invierno, las texturas ligeras no siempre son suficientes. Las lociones tipo body milk pueden quedarse cortas si hay sequedad intensa. En esos casos, Molina recomienda optar por fórmulas más densas, con mayor fase grasa y capacidad reparadora, casi como una pomada.
El problema, reconoce con humor, es que nadie quiere ir por casa “pringoso, brillante y pegado al pijama como una croqueta”. Para evitar ese efecto poco agradable, la dermatóloga propone un enfoque práctico y realista que facilita la constancia.
Su truco pasa por adaptar la textura según la zona del cuerpo. Las áreas que más sufren en invierno —piernas, brazos o manos— agradecen cremas más ricas y nutritivas. Para el resto del cuerpo, una hidratante más ligera puede ser suficiente y, sobre todo, más fácil de usar a diario.
El mensaje final es sencillo y muy gráfico: “Si en enero tu piel pide abrigo, no le pongas una camiseta de tirantes”. Escuchar lo que necesita y ajustar la rutina puede marcar la diferencia entre una piel apagada y una que llega al final del invierno protegida y confortable.
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Ana Molina, dermatóloga, lo tiene claro: el invierno también necesita su rutina de cuidado de la piel. Igual que en verano nadie duda del uso del protector solar, cuando bajan las temperaturas hay un producto que se vuelve imprescindible: la crema hidratante corporal. No es una cuestión estética, sino de salud cutánea.