Tim Spector, epidemiólogo: "El brócoli, la coliflor o el repollo contienen sulforafano, un antioxidante con propiedades anticancerígenas"
El profesor explica que el sulforafano no está siempre disponible en su forma activa, sino que se libera cuando se dañan las paredes celulares del vegetal
Tim Spector, epidemiólogo y profesor del King's College London. (Instagram)
Tim Spector, epidemiólogo y profesor del King's College London, ha vuelto a poner el foco en la alimentación y la prevención de enfermedades al destacar los beneficios de algunas verduras ausentes en muchos hogares. Según explica, el brócoli, la coliflor, la col rizada o el repollo contienen sulforafano, un compuesto con un notable potencial para proteger la salud.
El experto, uno de los científicos más citados del mundo y cofundador científico de ZOE, recuerda que las verduras crucíferas, también conocidas como brassicas, concentran una sustancia clave para el organismo. “Contienen una sustancia llamada sulforafano. Se trata de un antioxidante con propiedades anticancerígenas”, explica. Además de su posible papel frente al cáncer, Spector señala que este compuesto podría contribuir a reducir el riesgo de otras patologías frecuentes. “Probablemente, también reduce el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes y obesidad”, añade, insistiendo en que su consumo habitual resulta recomendable dentro de una alimentación variada.
Las verduras como el brócoli, el repollo, la coliflor o la col rizada forman parte del grupo de las crucíferas, conocidas por su densidad nutricional. Según explica Tim Spector, el sulforafano no está siempre disponible en su forma activa, sino que se libera cuando se dañan las paredes celulares del vegetal. “Se libera cuando cortamos las paredes celulares, dañándolas”, detalla el epidemiólogo. Este proceso ocurre cada vez que se trocea una verdura, lo que activa la formación del compuesto beneficioso antes de su consumo.
Sin embargo, el especialista advierte de un error habitual en la cocina que puede limitar sus efectos. “Si lo echamos directamente a la sartén, el calor detiene la liberación del sulforafano”, explica, subrayando que la forma de preparación es tan importante como el alimento en sí.
Para aprovechar al máximo este antioxidante, Tim Spector propone un gesto sencillo que no implica cambiar la dieta. “Corta y espera”, resume. El consejo consiste en trocear las verduras y dejarlas reposar entre 10 y 15 minutos antes de cocinarlas. Ese tiempo permite que el sulforafano se acumule en cantidades suficientes como para aportar un beneficio real a la salud. Para quienes no disponen de ese margen de tiempo, Spector ofrece una alternativa. “Añadir una pizca de semillas de mostaza en polvo a las verduras crucíferas cocinadas aporta la enzima que falta y permite que se forme sulforafano incluso después del calentamiento”, explica.
El epidemiólogo extiende esta recomendación a otros alimentos habituales en la cocina, como el ajo. Según explica, el mismo principio de “cortar y esperar” se aplica a este ingrediente tan utilizado en la dieta mediterránea. “Al aplastarlo o picarlo finamente se activa la alicina”, un compuesto relacionado con efectos antibacterianos, antiinflamatorios y cardioprotectores. Dejarlo reposar unos 10 minutos antes de cocinarlo permite que sus niveles alcancen el máximo.
Tim Spector, epidemiólogo y profesor del King's College London, ha vuelto a poner el foco en la alimentación y la prevención de enfermedades al destacar los beneficios de algunas verduras ausentes en muchos hogares. Según explica, el brócoli, la coliflor, la col rizada o el repollo contienen sulforafano, un compuesto con un notable potencial para proteger la salud.