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El gran golpe de Francis Drake: el caco de mucho cuidado que asaltó el galeón Cacafuego
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Drake y el arte de dar palos

El gran golpe de Francis Drake: el caco de mucho cuidado que asaltó el galeón Cacafuego

Francis Drake es recordado como un héroe naval, pero lejos del mito anglosajón fue un corsario oportunista que hizo fortuna saqueando objetivos fáciles. En 1579 firmó su mayor golpe: el asalto al galeón español Nuestra Señora de la Concepción

Foto: Sir Francis Drake (Wikimedia)
Sir Francis Drake (Wikimedia)

“Todo lo que escuchas en realidad es una opinión, no un hecho. Y todo lo que ves es una perspectiva, no la verdad”, Marco Aurelio.

Aunque hoy hablemos del Cacafuego o Cagafuego, así catalogado por los propios marinos españoles por su potencia de fuego, haremos un preámbulo sobre el perfil profundo de Drake —antes de pasar al hecho en cuestión—, amoral y bastante cobarde, como lo demuestran las biografías no anglosajonas. Este personaje era un psicópata de manual que intervino en la captura del Cacafuego. Esta vez tuvo fortuna por la inteligente táctica que usó para hacerse con la captura del galeón español; porque en otras ocasiones salió escaldado hasta que al final, una cincuentena de mastines leoneses y un centenar de jinetes de la guarnición de Panamá casi lo pillan in fraganti. Murió días después del susto...

Cuando por undécima vez los ingleses nos habían robado los derechos de autor de alguna hazaña nuestra, perseveraban en su modus operandi. Ya con antelación, en su tardía circunnavegación al globo, habían bautizado al Mar de Hoces con el sobrenombre del Pasaje de Drake. Hay que señalar que el capitán de Francisco de Hoces ya había cruzado el mar de las tormentas (cabo de Hornos) casi un siglo antes y con una nave más precaria. Dicen los que saben, que el mejor chorizo —de comer—, es el de Cantimpalos, pero también se usa esta definición de manera peyorativa y en este caso, le viene que ni pintado al cleptómano inglés, amante de la reina calva.

Amanecía marzo del año 1579. En el día temprano, un enorme galeón español artillado a tope, rolaba con costa a la vista al Oeste del actual Ecuador a la altura del pequeño enclave de pescadores de Esmeraldas. La nave, había recolectado los impuestos del Virreinato de Perú y pretendía descargar el monumental tesoro con toda la recaudación para entregarla en algún puerto sin determinar de la costa de poniente del actual México, lo que se llamaba, el Virreinato de Nueva España, eje sobre el que basculaba el comercio mundial en aquel momento.

Drake y Hawkins padecieron una humillación brutal a manos de los españoles

En 1567, en el puerto de San Juan de Ulua, Drake y Hawkins padecieron una humillación brutal a manos de los españoles. Con la excusa de estibar alimentos y hacer aguada, entraron subrepticiamente en el área portuaria. Los marinos españoles que se olían la tostada, se incautaron de todas las embarcaciones inglesas antes de que pisaran tierra. Habían sido advertidos de que se les proporcionaría lo que necesitaran sin bajar de sus barcos, pero, hicieron caso omiso.

En consecuencia, la guarnición disparó salvas de advertencia y cuando los ingleses persistieron, los españoles se apoderaron de todas sus embarcaciones, con la salvedad de Drake que, se dio a la fuga sin combatir. Más allá de este episodio, hay que destacar que el corsario inglés, más tarde sería nombrado Sir Francis y al cabo de Hornos se le pondría su nombre como “Pasaje de Drake”, hay estafas descomunales y esta se lleva la palma, pues el "cubrecama" de la reina en 1578, usó la ruta del estrecho de Magallanes, más larga y menos peligrosa, antes de entrar en el océano Pacífico.

Por esta humillación —en San juan de Ulúa—, nos juró odio eterno, un rencor que se convirtió en algo patológico. Y digo esto en el preliminar, para que los lectores se den cuenta de quién era este elemento. Drake era realmente muy cobarde, pero, recibió varios correctivos por parte de los españoles en La Coruña (María Pita), En San Juan de Ulúa y otros más. Si se hizo famoso fue porque saqueó siempre en mayoría contra objetivos fáciles que amortizaban sus gastos y los ponían en superávit en un abrir y cerrar dejos. Era un ave de rapiña.

Volviendo al tema, hipérboles aparte; en aquella madrugada, al punto de llegar las cinco de la mañana, desde el Golden Hind —la nave nodriza de Drake en sus expediciones—, tres chalupas de alto bordo con seis remeros y un oficial cada una, se acercaron a la nave española que, en realidad se llamaba Nuestra Señora de la Concepción, y tras abarloarse sobre la marcha, la asaltaron. Salvo un guarda en la cofa y otro que dormitaba sobre unos sacos de sal, toda la tripulación dormía; nadie se esperaba un barco inglés en esas latitudes. Toda la tripulación dormía a pierna suelta. El susto fue morrocotudo, y más cuando se enteraron de que era Drake el muñidor del plan. A las primeras de cambio, el corsario inglés se dio cuenta de que el botín era espectacular. Juan de Antón, el capitán, se rasgaba las vestiduras por no haber sido capaz de prever ingleses por esas latitudes. Cerca de cuarenta kilogramos de oro y veintiséis toneladas de lingotes de plata, joyas y monedas; un golpe magistral.

placeholder Nuestra Señora de la Concepción (Wikimedia)
Nuestra Señora de la Concepción (Wikimedia)

Tras concluir su vuelta al mundo, Drake (1577-1580) —la segunda—, Elcano y Magallanes la dieron bastante antes (1519-1522). Cuando se puede cuantificar la cantidad robada al galeón Cagafuego, una poderosa arma poco fiable ante las sorpresas, resulta que la astronómica cifra de 500.000 libras permitiría a la reina calva, abonar la íntegra deuda externa de Inglaterra en aquel momento.

Foto: elcano-magallanes-la-primera-vuelta-al-mundo

El caco en cuestión, sería honrado con el título de caballero de la reina, que no es moco de pavo. Esto le supuso estar cerca, —a veces muy cerquita de la reina— y, además, una pensión vitalicia de esas que te caes de espaldas, vamos, como si fuera un político español. Se hace necesario resaltar que, por primera vez en su biografía personal, el corsario trató exquisitamente a la tripulación y oficiales. La marinería inglesa y la española compartían rancho, vino y chascarrillos. Un desconocido Drake, se había venido para arriba con la euforia del golpe. A nuestro monarca le había asaltado una ola de furor que iba acumulando activos, le habían “levantado la lana”.

Cosas que pasan, no todo van a ser victorias.

“Todo lo que escuchas en realidad es una opinión, no un hecho. Y todo lo que ves es una perspectiva, no la verdad”, Marco Aurelio.

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