La desenfrenada vida del infante Luis Fernando de Orleans: el incómodo Borbón gay, desterrado por escándalo sexual
Nieto de Isabel II y primo de Alfonso XIII, Luis Fernando de Orléans pasó de infante de España a paria real tras una vida de excesos, escándalos sexuales y desafíos abiertos a la monarquía
Luis Fernando de Orleans y Borbón ocupa un lugar incómodo en la historia de la monarquía española. Hijo de la infanta Eulalia de Borbón y del infante Antonio de Orléans, era nieto de Isabel II y primo carnal de Alfonso XIII. Nació con todos los privilegios de ser un infante de España y acabó apartado y convertido en un proscrito dentro y fuera de la familia real.
Desde la cuna arrastró la separación de sus padres, un hogar sin afecto y una educación errante entre España, Francia, Inglaterra y Alemania, siempre rodeado de tutores, pero falto deestabilidad emocional. Su biografía condensa algunas de las páginas más turbulentas de la Casa Borbón de los últimos años del siglo XIX y la primera mitad del XX. Los escándalos sexuales, sus problemas con la justicia, el derroche económico y una homosexualidad vivida sin disimulo, terminaron costándole el título.
Luis Fernando nunca encajó en la rígida vida palaciega. Inteligente, políglota, refinado y con una clara inclinación por la vida artística, pronto dejó claro que no estaba dispuesto a seguir el camino marcado por la Corona. Durante décadas, su nombre apenas se mencionó en palacio. Sin embargo, su trayectoria vital ayuda a entender los límites morales, sociales y políticos de una monarquía que decidió cortar por lo sano con uno de los suyos y borrarle por completo del relato oficial.
Una infancia sin afectos
Sus padres, el IV duque de Galliera y la hija menor de Isabel II, eran primos carnales y su árbol genealógico lo conectaba directamente con los Borbones españoles y la dinastía Orleans francesa. Nació en el Palacio Real de Madrid a las cuatro de la mañana del 5 de noviembre de 1888, dos años después que su hermano mayor, llamado Alfonso. Su tía, la reina regente María Cristina, firmó el decreto que le otorgaba la dignidad de infante de España un día antes de su nacimiento, con lo que le garantizaba honores y prerrogativas desde ese mismo instante.
Dos imágenes de Luis Fernando en brazos de su madre, la infanta Eulalia de Borbón, junto a su padre, Antonio de Orleans y su hermano mayor, Álvaro.
Fue bautizado con los nombres de Luis Fernando María Zacarías en la capilla de palacio el 2 de diciembre de 1888, y fue apadrinado por sus tíos Luis Fernando de Baviera y la infanta Paz de Borbón, una de las pocas figuras familiares que se preocuparon por él durante su vida. La niñez de Luis Fernando estuvo marcada por un ambiente familiar profundamente disfuncional. El matrimonio de sus padres fue una sucesión de infidelidades, reproches y conflictos que desembocaron en un escandaloso divorcio en 1900, algo excepcional dentro de la familia Borbón.
Tras la ruptura, la infanta Eulalia emprendió una vida itinerante por Europa y dejó a sus dos hijos en manos de tutores. Luis Fernando desarrolló una relación distante con su madre, que rechazaba tanto su vocación teatral como su orientación sexual, y cortó prácticamente todo vínculo con su padre, cuya convivencia con su amante, Carmen Giménez Flores, fue motivo de tensiones constantes en la familia real.
Tres imágenes del infante Luis Fernando con su madre y, en el centro, con su hermano Álvaro.
En 1899, con apenas diez años, él y su hermano Alfonso (conocido como Ali) fueron enviados a Inglaterra para estudiar en el Beaumont College, un internado jesuita donde permanecieron hasta 1904. Allí recibió una educación sólida y aprendió varios idiomas, aunque lejos de cualquier calor familiar. Esa fractura familiar fue clave en la formación de su carácter y empujó a Luis Fernando a alejarse progresivamente de España y buscar fuera lo que no encontraba en casa. Con el apoyo de su tía Paz, puso rumbo a París, la ciudad que se convirtió en su refugio y el escenario perfecto para construir su propia identidad.
París: drogas, sexo y excesos
La capital francesa ofrecía una mezcla de libertad, anonimato y vida nocturna que contrastaba con la rigidez de la corte madrileña y pronto se convirtió en un personaje habitual de la alta sociedad de laBelle Époque. Dandi, culto, provocador y amante del lujo, alternaba salones y fiestas aristocráticas con cabarets y ambientes artísticos y marginales, siempre rodeado de actores bohemios y nobles excéntricos. Aprovechándose del prestigio de su apellido, se gastaba auténticas fortunas cada noche e incluso cobraba por asistir a determinados eventos sociales.
El infante Luis Fernando con traje de calle y vestido de oficial en la década de 1910.
En la capital francesa vivió abiertamente su homosexualidad (donde se le relacionó con un caballero portugués y otro argentino), algo que incomodaba profundamente a su familia y alimentaba su fama de excéntrico. Todo ello en una época en la que eso suponía un desafío social y político. Con frecuencia, su nombre empezó a aparecer en los informes de la policía francesa y las crónicas de sucesos: redadas, acusaciones de contrabando, consumo de cocaína, un tren de vida insostenible y episodios cada vez más difíciles de ocultar.
En 1924 estalló el escándalo definitivo.Una noche de excesos a tres bandas en su casa parisina acabó con lamuerte de un marinero, y el posterior intento del infante de eludir la acción de la justicia trasladando el cadáver a una sede diplomática. Todo ello provocó un escándalo de alcance internacional.
Foto de la familia real en 1909. Luis Fernando (primero por la izda.) y Alfonso XIII (quinto por la izda.). También aparecen La Chata, María Cristina de Habsburgo y Beatriz de Battenberg (con el príncipe heredero Alfonso agarrado a sus manos), la infanta Eulalia y la infanta Mercedes, con el infante Jaime en brazos.
La gravedad del caso agotó definitivamente la paciencia de Alfonso XIII. El 9 de octubre de ese año firmó un decreto por el que despojaba a su primo del título de infante, alegando una conducta incompatible con la dignidad de la Casa Real. Aquello supuso su expulsión de la familia real y la prohibición de regresar a España. Luis Fernando reaccionó con furia y altivez. Protestó formalmente y escribió una carta demoledora al rey en la que afirmaba que había nacido infante y moriría como tal, además de augurarle un futuro sombrío alejado del trono, tal y como ocurrió tras la proclamación de la Segunda República en 1931.
Matrimonio de conveniencia
Privado del título y vetado tanto en Francia como en España, se instaló brevemente en Bruselas,trasladándose poco después a Lisboa. Allí continuó una vida errática marcada por problemas legales. En marzo de 1926 fue detenido, acusado de contrabando, cuando intentaba cruzar la frontera hispanoportuguesa disfrazado de mujer (su afición al travestismo era vox populi).
Tras el incidente, el infante hizo las maletas y se mudó a Italia, donde intentó cometer una estafa pagando con cheques sin fondos. Por ello, acabó siendo expulsado del país. En 1929, y gracias a las influencias de su madre, se concertó un compromiso de conveniencia con la actriz de Broadway Mabelle Gilman Corey, millonaria por herencia. Sin embargo, la relación no llegó a materializarse por las exigencias económicas del infante.
La actriz, y rica heredera, Mabelle Gilman Corey.
Poco después, Luis Fernando tomó la decisión que cambiaría para siempre su situación financiera. En 1930 anunció sus esponsales con la heredera de la influyente azucarera Say y propietaria del castillo de Chaumont. Su nombre era Marie Constance Charlotte Say y era viuda desde 1917 del príncipe Enrique Amadeo de Broglie, con el que tuvo cinco hijos: Albert, Antoinette, Jacques, Robert y Marguerite.
En aquel momento, él tenía 41 años y ella... 72. Aquella diferencia de edad alimentó el escándalo desde el primer momento y llevó a la familia de la novia a intentar frenar la boda alegando una supuesta incapacidad mental que los tribunales franceses descartaron tras una evaluación médica que confirmó su plena lucidez.
El infante con su mujer, Marie Constance Charlotte Say, tras su boda, celebrada en 1930.
La ceremonia civil se celebró en Londres el 19 de septiembre de 1930 y la religiosa tuvo lugar en el mes después en la catedral de San Siro en San Remo. Durante un breve periodo, el matrimonio permitió al exinfante recuperar un tren de vida lujoso, aunque el despilfarro constante de Luis Fernando terminó forzando la venta de su famoso castillo. Una vez dilapidada la fortuna de la Say, el infante abandonó a Marie y regresó a París.
Exilio, ruina y silencio
A pesar de su fama de vividor, durante la Segunda Guerra Mundial sorprendió incluso a sus detractores. En el París ocupadocolaboró con la Resistencia francesa, ayudó apersonas perseguidas por el nazismo, principalmente judíos y homosexuales. Como gesto de protesta, se paseó por Berlín con una estrella amarilla cosida a la ropa, que era utilizada como herramienta de humillación y antisemitismo para identificar y aislar a la población judía.Aquello contrastaba con su pasado frívolo, aunque nada de ello bastó para reconciliarlo con su familia.
Enfermo y arruinado (Marie había muerto en 1943), pasó sus últimos años en la casa de la bailarina Raymond Gitenet, con quien intentó casarse y a la que dejó como heredera de sus escasos bienes. Falleció en París el 22 de junio de 1945, a los 56 años,tras una intervención quirúrgica para tratar un cáncer testicular. Fue enterrado en la iglesia del Corazón Inmaculado de María, conocida como la Iglesia Española de París, en una cripta discreta y casi olvidada. Ningún miembro de la familia real acudió a su funeral, ni siquiera su madre, ya instalada en la España franquista y donde expiró su último aliento en Irún en 1958.
Luis Fernando fue una figura incómoda para la monarquía española. Su pecado: vivir una vida al margen de las normas
Así terminó la vida de este Borbón molesto, silenciado durante décadas por una monarquía que prefirió pasar página. En la actualidad, su figura vuelve a despertar interés como símbolo de una época oscura, de una disidencia personal y de una vida vivida al margen de las normas que terminaron por expulsarlo de la realeza española.
Luis Fernando de Orleans y Borbón ocupa un lugar incómodo en la historia de la monarquía española. Hijo de la infanta Eulalia de Borbón y del infante Antonio de Orléans, era nieto de Isabel II y primo carnal de Alfonso XIII. Nació con todos los privilegios de ser un infante de España y acabó apartado y convertido en un proscrito dentro y fuera de la familia real.