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Aurelio Rojas, cardiólogo: "Si tomas café justo al despertar, no te da más energía y tienes menos efecto estimulante"
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Aurelio Rojas, cardiólogo: "Si tomas café justo al despertar, no te da más energía y tienes menos efecto estimulante"

Tomar café nada más abrir los ojos es un gesto automático para millones de personas, pero la ciencia lleva tiempo advirtiendo de que el momento elegido para hacerlo puede marcar la diferencia

Foto: Imagen de archivo de Aurelio Rojas
Imagen de archivo de Aurelio Rojas

Para muchas personas, el día no empieza hasta que dan el primer sorbo de café. Es un gesto casi automático, asociado a activarse y despejarse tras el sueño. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo cuestionando si ese momento elegido es el más adecuado. El cardiólogo Aurelio Rojas ha explicado en uno de sus últimos vídeos por qué tomar café nada más despertarse puede ser menos eficaz de lo que creemos y, en algunos casos, incluso contraproducente.

Según detalla el especialista, el organismo pone en marcha de forma natural un mecanismo clave nada más abrir los ojos: el llamado pico de cortisol matutino. “Nada más despertarte, tu cuerpo produce de forma natural el pico de cortisol, lo que se llama científicamente respuesta del despertar”, señala. Esta hormona, a menudo asociada de forma negativa al estrés, cumple en este contexto una función esencial para arrancar el día.

“El cortisol no es malo. De hecho, es la hormona que te pone en marcha, sube la energía, regula la tensión arterial y sincroniza tu reloj biológico”, explica Rojas. Ese aumento natural se produce durante los primeros 30 a 60 minutos tras el despertar y actúa como el auténtico despertador interno del cuerpo.

El problema aparece cuando la cafeína entra en escena demasiado pronto. Tal y como advierte el cardiólogo, “si tomas café justo al despertar, la cafeína no te da más energía”. Lejos de potenciar ese empujón natural, el café se superpone al pico de cortisol, reduciendo su efecto estimulante real. El resultado es paradójico: se bebe café buscando activación, pero se obtiene menos beneficio.

Esta interferencia tiene además consecuencias a medio plazo. “Desarrollas más tolerancia a la cafeína y por eso lo necesitas cada vez que te levantas”, apunta Rojas. El cuerpo se acostumbra y exige dosis cada vez mayores para notar el mismo efecto, lo que refuerza la dependencia del café desde primera hora de la mañana.

Foto: Marco Albuja (Youtube: Hacia un nuevo estilo de vida)

No todas las personas reaccionan igual, pero hay perfiles especialmente sensibles. En quienes sufren estrés crónico o tienen un corazón más reactivo, este hábito puede traducirse en “más nerviosismo, más palpitaciones e incluso ansiedad”, advierte el especialista. Un detalle que cobra especial importancia en un contexto de ritmos acelerados y descanso insuficiente.

Entonces, ¿cuál sería el momento ideal para tomarse el primer café del día? La respuesta, según Rojas, es sencilla y está respaldada por la evidencia científica: esperar alrededor de una hora tras despertarse. “Ese pequeño gesto mejora sus efectos, reduce la sobreestimulación del sistema nervioso, protege el ritmo circadiano y mantiene una respuesta hormonal más saludable y fisiológica”, afirma.

Lejos de demonizar el café, el cardiólogo insiste en que se trata de una bebida con efectos positivos cuando se consume de forma adecuada. “El café bien utilizado se asocia con menor riesgo cardiovascular, menor mortalidad total y mejor función metabólica”, recuerda. El problema no es el café en sí, sino el momento en el que se toma y el contexto fisiológico en el que actúa.

Para muchas personas, el día no empieza hasta que dan el primer sorbo de café. Es un gesto casi automático, asociado a activarse y despejarse tras el sueño. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo cuestionando si ese momento elegido es el más adecuado. El cardiólogo Aurelio Rojas ha explicado en uno de sus últimos vídeos por qué tomar café nada más despertarse puede ser menos eficaz de lo que creemos y, en algunos casos, incluso contraproducente.

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