El amor entra por la cocina, pero a veces también por el exceso. En nuestro afán por impresionar a esa persona especial, los españoles solemos caer en la trampa del despilfarro gastronómico. Según datos recientes, el 74% de los españoles reconoce que cocina o compra más de la cuenta cuando hay una intención romántica de por medio, y un 60% admite haber pedido comida en exceso en un restaurante solo para intentar causar una buena impresión.
Sin embargo, esta táctica de "abundancia" parece estar pasada de moda y genera una contradicción incómoda. El estudio revela que para el 63% de los encuestados, dejar comida en el plato tras una cita es una "red flag" (una señal de alerta). A pesar de esto, el miedo al "qué dirán" sigue pesando: un 41% de las personas evita pedir el tupper con las sobras por temor a que su acompañante lo interprete de forma negativa, priorizando la imagen sobre la sostenibilidad.
La economía también está reescribiendo las reglas del juego amoroso. Con la subida de precios, la inflación se ha colado en nuestras citas, llevando a 7 de cada 10 personas a ajustar sus presupuestos. Esto ha provocado que un 37% de los españoles frecuente menos los restaurantes, pero lejos de enfriar el romance, ha impulsado una tendencia mucho más íntima y consciente: las cenas en casa.
Una buen plan es una cena romántica
Expertos en psicología de pareja señalan que este cambio hacia planes más caseros está favoreciendo una "creatividad emocional". Al cocinar juntos o experimentar con recetas nuevas en la intimidad del hogar, se fomenta una conexión más auténtica y menos centrada en el artificio externo. Es un ejercicio de responsabilidad compartida que, según los expertos, ayuda a construir vínculos más sólidos y equilibrados a largo plazo.
Marie Lindstrom, directora de Too Good To Go en España, destaca que planificar con medida no le quita romanticismo a la velada. Al contrario, aprovechar los alimentos y evitar el desperdicio refleja una actitud de cuidado, atención y confianza. En un contexto donde la conciencia ambiental crece, demostrar que valoras los recursos es hoy una cualidad mucho más atractiva que cualquier despliegue innecesario de platos sobre la mesa.
En definitiva, la tendencia está clara: el nuevo romanticismo no consiste en pedir toda la carta, sino en compartir momentos de calidad de forma responsable. La próxima vez que salgas a cenar, recuerda que pedir las sobras para llevar podría no ser un gesto tacaño, sino la prueba de que eres una persona consciente y con los pies en la tierra.
El amor entra por la cocina, pero a veces también por el exceso. En nuestro afán por impresionar a esa persona especial, los españoles solemos caer en la trampa del despilfarro gastronómico. Según datos recientes, el 74% de los españoles reconoce que cocina o compra más de la cuenta cuando hay una intención romántica de por medio, y un 60% admite haber pedido comida en exceso en un restaurante solo para intentar causar una buena impresión.