Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, sobre las mentiras en los niños: "No buscan engañar a sus padres, sino evitar el peligro"
Ocultar la verdad es un recurso que nuestros hijos emplean para salir de ciertas situaciones. Sin embargo, esto no significa que sus objetivos estén movidos por la maldad.
Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, sobre las mentiras en los niños. (TikTok/@soyalvarobilbao)
Los hijos son el centro de atención de todo padre y madre que se precie. La responsabilidad que supone su crianza en las mejores condiciones posibles puede convertirse en todo un reto, incluso para el progenitor más avezado. Y es que cada niño presenta sus propias necesidades e inquietudes, por lo que es recomendable adaptarse a cualquier posible escenario.
En este sentido, una de las mayores preocupaciones que pueden generar nuestros infantes son, sin duda, las mentiras. Ocultar la verdad para ofrecer una versión de la realidad edulcorada y al gusto del receptor es un recurso indeseado al que acuden muchos pequeños y que puede ser difícil de corregir en ciertas edades.
Lo mejor en estos escenarios es tratar el problema de raíz, conociéndolo a partir de la información que nos facilitan diversos profesionales a través de las redes sociales. Un ejemplo de ello es el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, el cual ha revelado varias claves al respecto en una de sus últimas publicaciones en TikTok. “No es una mentira deliberada, los niños no buscan engañar a sus padres ni hacerles daño, su cerebro solo está evitando el peligro”, explica en el vídeo.
¿Por qué mienten nuestros hijos?
Este tipo de mentiras se denominan ‘adaptativas’ y son empleadas por nuestros retoños cuando decir la verdad puede traducirse en un riesgo para ellos. Las broncas excesivas o los malos gestos por parte de los padres pueden ser percibidos por los niños como un peligro al que no quieren exponerse. Sin embargo, existen otros motivos por los que los críos pequeños pueden engañarnos.
“Las confabulaciones. Los niños pequeños tienen poca memoria y razonamiento, así que utilizan su hemisferio derecho para rellenar los huecos imaginando lo que no pueden recordar o explicar. Son muy divertidas. (…) Luego están las mentiras manipulativas. Utilizan su corteza prefrontal para engañar o manipular de forma deliberada”, expone el neuropsicólogo, aunque esta segunda es una capacidad que adquieren a partir de los seis años de edad aproximadamente.
Es por ello que, en principio, la mejor manera de evitar que nuestro hijo se acostumbre a mentir es que, además de invitarle a que sea sincero, que la verdad no suponga unas consecuencias excesivas para él, incluso si esta nos desagrada como padres. Y es que las cosas pueden salir mal, pero actuar con la verdad por delante siempre será un acto honesto.
Los hijos son el centro de atención de todo padre y madre que se precie. La responsabilidad que supone su crianza en las mejores condiciones posibles puede convertirse en todo un reto, incluso para el progenitor más avezado. Y es que cada niño presenta sus propias necesidades e inquietudes, por lo que es recomendable adaptarse a cualquier posible escenario.