El psiquiatra Carlos Cenalmor, especialista en burnout y salud emocional, advierte de que muchos de los problemas psicológicos actuales no aparecen de forma repentina, sino que se gestan a través de hábitos cotidianos normalizados. Entre los más perjudiciales sitúa el hecho de mirar el móvil nada más despertarse, una acción que activa de inmediato las preocupaciones y tareas pendientes. Este estímulo temprano, explica, genera estrés desde primera hora y altera el equilibrio emocional del cerebro. Frente a ello, recomienda empezar el día con rutinas más conscientes, como un breve paseo o unos minutos de conexión personal con metas y objetivos.
Cenalmor insiste en que el cuerpo actúa como un sistema de alarma cuando el nivel de estrés es excesivo. El cansancio persistente, la irritabilidad o el agotamiento emocional son señales tempranas que no deberían ignorarse. Si se prolongan en el tiempo, pueden derivar en molestias digestivas, cefaleas o alteraciones cutáneas. Otro de los hábitos que agravan esta situación es no poner límites, especialmente en el ámbito personal y laboral. La tendencia a decir sí a todo y a todos, subraya, es una de las principales puertas de entrada al estrés crónico y al desgaste emocional.
En su análisis, el psiquiatra también señala la multitarea como un error frecuente asociado a una falsa idea de productividad. Apoyándose en estudios universitarios, recuerda que intentar realizar varias tareas a la vez incrementa el nivel de estrés y reduce la eficacia real. A esto se suma la falta de planificación diaria, que obliga a la mente a mantener demasiada información activa de forma simultánea. Organizar el día, explica, permite descargar tensión mental, reducir la ansiedad y gestionar mejor la energía psicológica disponible.
Por último, Cenalmor alerta sobre el impacto de la hiperconexión digital en la salud emocional. El uso continuado del móvil y las pantallas expone al cerebro a un exceso constante de estímulos, comparables a “ultraprocesados de la atención”. Para contrarrestarlo, recomienda no solo cuidar el sueño, el ejercicio y la alimentación, sino también crear rituales de desconexión. Acciones sencillas como respirar unos minutos, escuchar música o salir brevemente al aire libre ayudan a que el cerebro descanse y recupere un estado emocional más equilibrado.
El psiquiatra Carlos Cenalmor, especialista en burnout y salud emocional, advierte de que muchos de los problemas psicológicos actuales no aparecen de forma repentina, sino que se gestan a través de hábitos cotidianos normalizados. Entre los más perjudiciales sitúa el hecho de mirar el móvil nada más despertarse, una acción que activa de inmediato las preocupaciones y tareas pendientes. Este estímulo temprano, explica, genera estrés desde primera hora y altera el equilibrio emocional del cerebro. Frente a ello, recomienda empezar el día con rutinas más conscientes, como un breve paseo o unos minutos de conexión personal con metas y objetivos.