Lucía Mi Pediatra: "Los bebés han de sentir, oler, acariciar… forma parte de su sano y maravilloso aprendizaje de vida"
Gorritos sí, pero manoplas no. La pediatra explica por qué cubrir en exceso a los recién nacidos puede limitar su desarrollo sensorial y recuerda la importancia del contacto piel con piel y de dejar las manos libres desde los primeros momentos de vida
Lucía Galán, conocida en redes como Lucía Mi Pediatra, ha vuelto a desmontar uno de los mitos más extendidos en torno a los recién nacidos: la idea de que gorritos, manoplas y patucos son imprescindibles desde el primer minuto de vida. En uno de sus últimos vídeos, la pediatra explica por qué cubrir en exceso a los bebés puede ir en contra de su desarrollo temprano.
La especialista aclara que el gorrito sí tiene sentido en las primeras horas tras el parto, ya que “por la cabeza es por donde pierden la mayor parte de la temperatura” y una bajada térmica inicial puede afectar incluso al sistema respiratorio. Sin embargo, el problema llega cuando esa protección se extiende a manos y pies sin una necesidad real.
Según Lucía Galán, los bebés necesitan sentir el mundo desde el primer momento. “Establecen conexiones neuronales a través de los estímulos externos que reciben”, explica, recordando que tocar, oler, acariciar o explorar con las manos es clave para que se produzcan las sinapsis que favorecen el desarrollo cerebral. “Ese bebé necesita estar piel con piel, tocarte, olerte, sentirte”, insiste.
Cubrir las manos con manoplas limita esa experiencia sensorial tan valiosa. Para la pediatra, hacerlo supone “cuartar una ventana maravillosa de oportunidad” en una etapa en la que el cerebro comienza a desarrollarse de forma acelerada. Las manos libres permiten al recién nacido explorar el entorno más cercano y empezar a construir sus primeras conexiones con el mundo.
En cuanto al frío, la experta desmonta otro temor habitual: los virus no entran por los pies. Frente a la obsesión por abrigar en exceso, recomienda una alternativa mucho más eficaz y natural: el contacto piel con piel. “Lo más efectivo es poniéndolos piel con piel, con nuestro pecho descubierto y una mantita encima”, señala, subrayando que así se regula mejor la temperatura entre adulto y bebé.
Con su mensaje, Lucía Mi Pediatra invita a replantearse los regalos clásicos para recién nacidos y apuesta por dejar a un lado las manoplas para favorecer algo mucho más importante: que los bebés puedan sentir, oler y acariciar, porque, como recuerda, “forma parte de su sano y maravilloso aprendizaje de vida”.
Lucía Galán, conocida en redes como Lucía Mi Pediatra, ha vuelto a desmontar uno de los mitos más extendidos en torno a los recién nacidos: la idea de que gorritos, manoplas y patucos son imprescindibles desde el primer minuto de vida. En uno de sus últimos vídeos, la pediatra explica por qué cubrir en exceso a los bebés puede ir en contra de su desarrollo temprano.