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Juan Antonio Madrid, médico: "El problema de la siesta es que hay personas que la hacen de una hora y provoca inercia de sueño"
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Juan Antonio Madrid, médico: "El problema de la siesta es que hay personas que la hacen de una hora y provoca inercia de sueño"

Alargar la siesta más de la cuenta o mantener horarios irregulares, pueden alterar los ritmos biológicos y afectar al rendimiento, el estado de ánimo y el descanso

Foto: Juan Antonio Madrid (Youtube | José Abellán)
Juan Antonio Madrid (Youtube | José Abellán)

Dormir bien sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad actual, pese a que el descanso es un pilar básico de la salud. Así lo defiende Juan Antonio Madrid, médico y uno de los mayores expertos en cronobiología de España, que lleva más de cuatro décadas investigando cómo los ritmos biológicos influyen en el organismo y en la calidad de vida. Para él, el sueño no es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino una necesidad biológica irrenunciable.

En el pódcast de José Abellán, insiste en que el problema no es solo cuánto dormimos, sino cómo y cuándo lo hacemos. La regularidad, explica, es incluso más importante que alcanzar las famosas ocho horas. Acostarse y levantarse cada día a horas similares permite que los relojes internos del cuerpo —que no son uno solo, sino miles repartidos por órganos y células— funcionen de forma coordinada. Cuando esa regularidad se rompe, el cuerpo entra en una especie de desorden interno que acaba pasando factura a la salud.

En ese contexto, la siesta ocupa un lugar especial. Lejos de demonizarla, el especialista aclara que una siesta corta puede ser beneficiosa, ya que reduce el estrés y mejora el rendimiento cognitivo. El problema aparece cuando se alarga demasiado. “El problema de la siesta es que hay personas que la hacen de una hora y provoca inercia de sueño”, advierte. Esa sensación de aturdimiento al despertar puede durar media hora y llegar a ser peligrosa, por ejemplo, si se conduce justo después.

Pero no es el único efecto negativo. Una siesta larga elimina parte de la llamada “presión de sueño”, la necesidad fisiológica de dormir que se acumula a lo largo del día. El resultado es que por la noche cuesta más conciliar el sueño o este se vuelve más superficial. Por eso, Madrid recuerda que organismos como la NASA han estudiado el tema y sitúan la siesta ideal en torno a los 20-30 minutos, suficiente para recargar energía sin alterar el descanso nocturno.

Más allá de la siesta, el médico subraya que dormir mal de forma crónica tiene consecuencias claras. Falta de concentración, peor memoria, mayor irritabilidad y decisiones impulsivas son algunos de los primeros síntomas. A largo plazo, la evidencia científica relaciona el mal descanso con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, depresión e incluso algunos tipos de cáncer. “Cuando duermes poco, tu cerebro no está al 100%, aunque tú no seas consciente”, explica, comparándolo con la pérdida de reflejos tras consumir alcohol.

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Mejorar el sueño no es difícil. Eso sí, hay que ser constante o intentarlo: horarios regulares, exposición a la luz natural por la mañana, actividad física durante el día y una desconexión progresiva por la tarde. La noche, insiste, debe reservarse para la calma, con menos luz, menos estímulos y sin pantallas que mantengan el cerebro en alerta.

Dormir bien sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la sociedad actual, pese a que el descanso es un pilar básico de la salud. Así lo defiende Juan Antonio Madrid, médico y uno de los mayores expertos en cronobiología de España, que lleva más de cuatro décadas investigando cómo los ritmos biológicos influyen en el organismo y en la calidad de vida. Para él, el sueño no es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino una necesidad biológica irrenunciable.

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