Antonio Garrigues, abogado de 91 años: “El miedo a la inteligencia artificial es un error”
La inteligencia artificial avanza a gran velocidad y también sacude al mundo jurídico. El veterano abogado Antonio Garrigues reflexiona sobre sus riesgos, oportunidades y la capacidad humana para adaptarse
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La inteligencia artificial no solo se ha instalado en el centro del debate tecnológico y profesional, sino también en el ámbito jurídico, donde se discute cómo transformará la forma de trabajar. La velocidad del cambio obliga a abogados, empresas y universidades a repensar su relación con la tecnología y con el conocimiento.
Antonio Garrigues Walker, presidente de honor de Garrigues y una de las figuras más influyentes del derecho español, observa este proceso con la perspectiva que dan más de seis décadas de ejercicio profesional. Para él, la abogacía no puede entenderse solo desde la técnica, sino como una pieza clave en la organización de la convivencia y de las relaciones humanas, un marco que ahora se ve sacudido por la revolución digital.
La tecnología, explica, ha alterado por completo los tiempos y los ritmos de la profesión. La comunicación inmediata y la gestión masiva de información han cambiado la manera de trabajar y de organizar los despachos. En ese contexto, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta que ya condiciona el presente y marcará el futuro de la actividad jurídica.
La era del algoritmo
Garrigues adopta una posición clara ante los temores que rodean a la inteligencia artificial. Durante su intervención en Pathfinders, defendió que “la Inteligencia artificial ya figura prácticamente en todos los debates en todos los estudios”, y subrayó que “ha venido para quedarse y, por lo tanto, tendremos que tenerla en cuenta y entenderla”. Frente al miedo a la sustitución, fue tajante: “no te va a sustituir una IA, quien te va a sustituir es alguien que sepa utilizar esa inteligencia artificial y lo sepa incorporar a su trabajo”.
Esa misma idea aparece desarrollada en su columna publicada en ABC en 2024, donde recuerda que “el problema no es si habrá o no IA, sino cuál será el lugar que ocuparán los humanos en un mundo cada vez más influenciando y dirigido por máquinas”. En ese texto, Garrigues contrapone visiones alarmistas como la de Stephen Hawking —“La inteligencia artificial puede suponer el fin de la humanidad”— con otras más optimistas que apuestan por la colaboración entre humanos y máquinas.
Garrigues resume su visión con un mensaje claro y poco dado al alarmismo: “La inteligencia artificial tiene riesgos, pero va a enriquecer al ser humano”, una idea que enlaza directamente con su rechazo a las posiciones catastrofistas, porque, insiste, “el miedo a la IA es un error” y solo conduce a quedarse atrás en un mundo en transformación constante, donde “adaptarse al cambio es la clave del futuro”.
La IA tiene riesgos, pero tenerle miedo es un error. Adaptarse a ella es la clave del futuro
Para el jurista, la clave está en no ceder sin reflexión el control a la tecnología y en abrir un debate profundo y colectivo. “No es fácil ahora mismo llegar a conclusiones claras y seguras, pero merece la pena, desde luego, que abramos distintos foros sobre esta inteligencia y que nos obliguemos a pensar en profundidad”, escribió. Una reflexión que conecta con su mensaje más reiterado: el cambio es inevitable, pero la capacidad humana para adaptarse sigue siendo el principal activo frente a cualquier revolución tecnológica.
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