Silvia Severino, psicóloga: "Sufres el síndrome del impostor si te cuesta aceptar cumplidos y los minimizas"
La psicóloga Silvia Severino explica en un vídeo divulgativo cuáles son las señales más claras del síndrome del impostor y por qué este patrón psicológico afecta incluso a personas con trayectorias sólidas y éxito profesional
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Silvia Severino, psicóloga, lanza una pregunta directa que muchos se hacen en silencio: ¿y si ese malestar constante tiene nombre? En uno de sus vídeos divulgativos, la especialista pone el foco en el conocido como síndrome del impostor, un fenómeno psicológico que afecta a más personas de las que parece y que no distingue entre edad, formación o éxito profesional.
Lejos de limitarse a una definición académica, Severino desgrana varias señales cotidianas que permiten identificarlo con rapidez. La primera aparece justo cuando las cosas salen bien. “Cuando te va bien, piensas que tuviste suerte en vez de reconocer tu esfuerzo”, explica. Es decir, el logro se atribuye a factores externos y nunca a la propia capacidad, lo que acaba erosionando la autoestima.
@silviaseverinopsico ¿Sufres el síndrome del impostor? Descúbrelo en menos de 60 segundos?? Guarda esto para no olvidarte - - - - #heridas #saludmental #psicologia #terapia #impostor ♬ sonido original - Silvia Severino - Psicóloga
Otra de las claves más frecuentes tiene que ver con la dificultad para aceptar elogios. “Sufres el síndrome del impostor si te cuesta aceptar cumplidos y los minimizas”, señala la psicóloga, refiriéndose a esas respuestas automáticas del tipo “no es para tanto” o “cualquiera lo habría hecho”. Este patrón, aparentemente inofensivo, refuerza la idea de no merecer el reconocimiento recibido.
El miedo constante a ser descubierto es otro de los pilares de este síndrome. Muchas personas conviven con la sensación de estar engañando a los demás. “Sientes que en cualquier momento alguien te va a descubrir por no saber tanto como aparentas”, apunta Severino. Esta inseguridad suele aparecer incluso en perfiles muy preparados y con trayectorias sólidas, generando ansiedad y un elevado nivel de autoexigencia.
Precisamente, la autoexigencia extrema es otra señal de alerta. Según la psicóloga, quienes padecen este síndrome “se exigen el doble para sentirse válidos y nunca lo atrapan”. El listón siempre está un poco más alto y la sensación de satisfacción no llega, por mucho que se acumulen méritos objetivos.
La comparación constante termina de completar el círculo. “Comparas tu trastienda con el resultado de los demás y siempre sales perdiendo”, resume Severino. Se trata de medir las propias dudas, miedos y errores frente a la imagen pulida que otros muestran, especialmente en redes sociales o entornos profesionales competitivos.
Desde la psicología, este síndrome no se considera un trastorno en sí, pero sí un patrón de pensamiento que puede afectar seriamente al bienestar emocional. Reconocerlo es el primer paso para desmontarlo. Aprender a validar el esfuerzo propio, aceptar los cumplidos sin justificarse y dejar de comparar procesos internos con resultados externos son algunas de las estrategias que ayudan a reducir su impacto.
El mensaje de Silvia Severino conecta precisamente por eso: pone palabras a sensaciones que muchos viven a diario, recordando que dudar de uno mismo no significa no ser válido, sino humano.
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