Niño Becerra, economista: "El enemigo de Estados Unidos no es China, es Rusia"
Sostiene que la principal amenaza estratégica para Washington no está en Asia, sino en el equilibrio nuclear heredado de la Guerra Fría
Santiago Niño Becerra vuelve a situar el foco del debate internacional lejos de los lugares más habituales. Frente al relato dominante que presenta a China como la gran amenaza estratégica de Estados Unidos, el economista sostiene que el verdadero problema para Washington sigue siendo Rusia, al menos desde un punto de vista estrictamente militar.
Niño Becerra distingue con claridad entre dos planos que a menudo se mezclan. China es un rival económico de primer orden, capaz de disputar a Estados Unidos la hegemonía tecnológica, industrial y comercial en Asia y en buena parte del mundo. Sin embargo, en términos militares, el equilibrio de fuerzas es muy distinto. “China no es una amenaza nuclear comparable”, señala, recordando que el arsenal chino es muy inferior al ruso y al estadounidense.
Rusia, en cambio, juega en otra liga. Moscú mantiene un número de cabezas nucleares operativas similar al de Estados Unidos, con capacidad de respuesta inmediata. Ese equilibrio estratégico convierte a Rusia en el único adversario real de Washington en un escenario militar clásico, algo que no ocurre con China, cuyo pulso con EEUU se libra sobre todo en el terreno económico y financiero.
Desde esta perspectiva, el economista interpreta la actitud cada vez más pragmática de Estados Unidos hacia Rusia, especialmente en el contexto de la guerra de Ucrania y las sanciones. Reducir la tensión con Moscú permitiría a Washington “cerrar un frente” extremadamente costoso y concentrar recursos en la zona donde se está gestando el verdadero conflicto del siglo XXI: Asia oriental y el sudeste asiático.
En ese reparto de papeles, Europa aparece como la gran damnificada. Según Niño Becerra, el continente corre el riesgo de convertirse en el principal escenario de la tensión militar con Rusia, mientras Estados Unidos se reserva un rol más distante.
El economista también subraya que el poder global de Estados Unidos no descansa tanto en su capacidad militar como en el dólar. Las sanciones financieras y el uso de la moneda como arma geopolítica han acelerado movimientos alternativos, especialmente entre países como China y Rusia, que buscan comerciar en sus propias divisas y reducir su dependencia del sistema dominado por Washington.
Ese proceso, todavía incipiente, introduce un elemento de inestabilidad adicional. Si la confianza internacional en el dólar se erosiona, aunque sea parcialmente, el impacto sobre la economía estadounidense sería profundo, advierte Niño Becerra. De ahí, en su opinión, la necesidad de redefinir prioridades y evitar conflictos que multipliquen los riesgos.
El futuro es siempre incierto, pero es posible que tengamos zonas de influencia más claras y una lógica de bloques menos ideológica y más pragmática.
Santiago Niño Becerra vuelve a situar el foco del debate internacional lejos de los lugares más habituales. Frente al relato dominante que presenta a China como la gran amenaza estratégica de Estados Unidos, el economista sostiene que el verdadero problema para Washington sigue siendo Rusia, al menos desde un punto de vista estrictamente militar.