Tomás Navarro, psicólogo: "El algoritmo de decisión Kaizen es mi recurso para frenar la impulsividad y tomar decisiones racionales"
Tomar decisiones bajo el impulso emocional es uno de los errores más frecuentes en el día a día, tanto en la alimentación como en las compras o el uso excesivo de pantallas
Tomar decisiones bajo el impulso emocional es uno de los errores más frecuentes en el día a día, tanto en la alimentación como en las compras o el uso excesivo de pantallas. Para evitarlo, el psicólogoTomás Navarro propone una herramienta concreta que utiliza de forma habitual para frenar la impulsividad y recuperar el control racional.
“El algoritmo de decisión Kaizen es mi recurso para frenar la impulsividad y tomar decisiones racionales”, explica el formador, consultor de empresas y coach, además de autor de libros de gran repercusión como Fortaleza Emocional, Kintsukuroi: el arte de curar heridas emocionales y Wabi sabi: aprender a aceptar la imperfección, obras en las que aborda la gestión emocional y la aceptación de la imperfección.
Según explica Tomás Navarro, el problema aparece cuando una necesidad emocional toma el mando. “Cuando estamos siendo presa de nuestra parte más emocional, la razón vende toda su honestidad para crear los argumentos necesarios para justificarlo todo”, afirma al describir cómo el cerebro construye justificaciones para satisfacer un deseo inmediato. En ese momento la mente pone su creatividad al servicio del impulso. Para ilustrarlo, utiliza un ejemplo cotidiano relacionado con la alimentación. El deseo de comer chocolate puede ir acompañado de argumentos aparentemente racionales que buscan legitimar la decisión.
Navarro explica que, ante un antojo, la mente puede decir: “Tiene magnesio, luego estoy mejor, es antioxidante natural, si total va bien, hace mucho que no como chocolate”. De este modo, se construye un razonamiento que en realidad está condicionado por la necesidad, no por una decisión consciente. Es precisamente en ese punto donde, según el psicólogo, no conviene tomar decisiones complejas. Sin embargo, sí es necesario decidir si se actúa o no sobre ese impulso.
Para resolver este conflicto, Tomás Navarro propone crear el algoritmo de decisión Kaizen desde un estado de calma. “Ya habiendo comido chocolate sin tener hambre ni ningún estado emocional que nos condicione la capacidad para razonar, hacemos un algoritmo”, explica. El algoritmo consiste en una secuencia de preguntas simples que se responden de forma lógica. Por ejemplo: “¿Tengo hambre? Sí. ¿Hay algo nutritivo? Sí, mejor comer un nutritivo. ¿Tengo hambre? No, pues no comas nada”. De este modo, la decisión queda guiada por criterios establecidos previamente.
El psicólogo aclara que el objetivo no es prohibirse nada. “Tú puedes comerte el chocolate si quieres, claro que sí”, señala, pero subraya que en muchas ocasiones el algoritmo ayuda a no caer en el automatismo. Según indica, “en cinco de cada diez ocasiones, el algoritmo de decisión Kaizen te va a permitir no caer en la impulsividad”. Lo puedes aplicar a compras impulsivas, al consumo excesivo de pantallas o al hábito de hacer scroll en redes sociales, ámbitos en los que la emoción suele imponerse a la reflexión. “No sucumbas a las necesidades que a lo mejor no son tan necesarias”, concluye.
Tomar decisiones bajo el impulso emocional es uno de los errores más frecuentes en el día a día, tanto en la alimentación como en las compras o el uso excesivo de pantallas. Para evitarlo, el psicólogoTomás Navarro propone una herramienta concreta que utiliza de forma habitual para frenar la impulsividad y recuperar el control racional.