Patricia Ramírez, psicóloga, sobre el FOMO: "La gente tiene que aprender que necesitamos perdernos cosas de la vida"
El miedo a quedarse fuera de planes, experiencias o tendencias se ha convertido en uno de los grandes malestares asociados al uso intensivo de las redes sociales
La psicóloga Patricia Ramírez. (Pódcast Roca Project)
El miedo a quedarse fuera de planes, experiencias o tendencias se ha convertido en uno de los grandes malestares asociados al uso intensivo de las redes sociales. Restaurantes de moda, viajes imprescindibles o eventos aparentemente irrenunciables alimentan una sensación constante de urgencia que impacta de lleno en el bienestar emocional.
Este fenómeno tiene nombre propio: FOMO, siglas de fear of missing out, que se traduce como miedo a perderse algo. Sobre esta dinámica ha reflexionado la psicóloga Patricia Ramírez en una intervención en el pódcast Roca Project. “La gente tiene que aprender que necesitamos perdernos cosas de la vida y que no pasa nada, que no son tan importantes”, afirma, al analizar la presión que generan las propuestas constantes que llegan a través del móvil.
La psicóloga explica que la dificultad para decir que no, está relacionada con una saturación de estímulos. “Tecnológicamente, no hacemos más que recibir un montón de propuestas atractivas en las que hay que estar”, señala. Intentar abarcarlo todo conduce inevitablemente a la frustración. “Si tú quieres estar en todos esos planes atractivos, además de sentir una frustración tremenda porque no llegas, no te caben realmente en el día”, advierte, subrayando que la renuncia es una necesidad, no un fracaso.
La experta insiste en que muchas de las obligaciones cotidianas que asumimos como imprescindibles pueden relativizarse. Desde tareas domésticas hasta horas de consumo de redes sociales, todo forma parte de un perfeccionismo que acaba pasando factura.“Hay gente súper controladora porque piensa que ahí está la seguridad, pero es que hay una parte de la vida que no podemos controlar”, explica en el pódcast.
Ese intento constante de llegar a todo, añade, impide priorizar lo verdaderamente importante. “Tenemos que renunciar, tenemos que delegar y tenemos que decir no”, afirma, siempre desde una escala de valores personal que permita cuidar la salud mental. Frente a la presión por acumular experiencias, Ramírez propone un enfoque más simple y consciente. “Yo creo que la clave está en poder vivir una vida sencilla”, reflexiona. La psicóloga resume su planteamiento con una idea clara: sentirse a gusto con lo que ya se tiene. “Con esto me vale. Y ahora, si con esto me vale, todo lo que viene a partir de ahí es un regalo”, concluye.
El miedo a quedarse fuera de planes, experiencias o tendencias se ha convertido en uno de los grandes malestares asociados al uso intensivo de las redes sociales. Restaurantes de moda, viajes imprescindibles o eventos aparentemente irrenunciables alimentan una sensación constante de urgencia que impacta de lleno en el bienestar emocional.