El consumo de café ha pasado de estar bajo sospecha a contar con un amplio respaldo científico cuando se toma de forma moderada. Estudios recientes han demostrado que beber dos o tres tazas al día, en función de la tolerancia individual, no solo no resulta perjudicial, sino que puede aportar beneficios para la salud y asociarse a una mayor esperanza de vida, incluso en su versión descafeinada.
Sin embargo, más allá de la cantidad, los especialistas ponen el foco en el momento y la forma de consumirlo. El endocrinólogo Francisco Rosero advierte de que tomar café nada más levantarse, con el estómago vacío, no es la mejor opción. Durante la noche, el organismo pasa varias horas sin ingerir líquidos, lo que provoca un estado inicial de deshidratación al comenzar el día.
“No te tomes el café en ayunas. Antes de esa primera taza, bebe un vaso de agua”, recomienda Rosero. Según explica, el agua es clave para activar el sistema digestivo, el cerebro y el resto del cuerpo tras el descanso nocturno. El café, por el contrario, no cumple esa función y puede incluso acentuar la deshidratación si se consume como primer estímulo del día.
Además, el especialista subraya que beber agua previamente ayuda a reducir la acidez del estómago, lo que favorece una mejor tolerancia al café y disminuye la probabilidad de molestias digestivas. Rosero aclara que no se trata de eliminar este hábito matinal, sino de retrasarlo unos minutos y optar, siempre que sea posible, por café sin azúcar y sin leche para que resulte más digestivo.
El consumo de café ha pasado de estar bajo sospecha a contar con un amplio respaldo científico cuando se toma de forma moderada. Estudios recientes han demostrado que beber dos o tres tazas al día, en función de la tolerancia individual, no solo no resulta perjudicial, sino que puede aportar beneficios para la salud y asociarse a una mayor esperanza de vida, incluso en su versión descafeinada.