La autoestima no siempre se manifiesta como seguridad o confianza visible. En muchas ocasiones, se expresa a través de frases cotidianas que pasan desapercibidas, pero que esconden un profundo malestar emocional. Así lo advierte la psicólogaAinhoa Vila, que ha identificado varias expresiones habituales que, desde su experiencia clínica, revelan una autoestima especialmente dañada.
La especialista alerta de que determinadas frases no reflejan modestia ni educación, sino un aprendizaje previo de autoanulación emocional. “Tres frases que me indican que tu autoestima está muy tocada y que cuando las escucho como psicóloga digo, uy, cuidado”, explica Vila al inicio de su reflexión. Según señala, cuando estas expresiones aparecen de forma recurrente en consulta, no hablan de una actitud empática hacia los demás, sino de una dificultad profunda para legitimarse emocionalmente. En sus palabras, son señales de que la persona aprendió a rebajarse para no incomodar a su entorno.
La primera de esas expresiones es aparentemente inofensiva: “Seguro que hay gente que está peor que yo”. Sin embargo, Ainhoa Vila aclara que, cuando se repite de manera constante, no sirve para relativizar el problema. “No está relativizando la situación, sino que se está quitando lo que llamamos legitimidad emocional”, afirma la psicóloga. Este mecanismo, según explica, se origina cuando la persona interioriza que su dolor solo es válido si alcanza un nivel extremo. “Aprendió que su dolor solo era válido si era el peor de todos”, señala Vila, lo que conduce a dejar de escucharse y a minimizar de forma sistemática las propias necesidades emocionales.
La segunda frase que destaca la psicóloga es “No quiero parecer egoísta”. Para Vila, esta expresión no está relacionada con la empatía ni con el cuidado hacia los demás. “Esta frase no habla de empatía, desde la psicología narra un miedo a priorizarse”, explica. En ese sentido, la especialista apunta que muchas personas asocian el autocuidado con consecuencias negativas. “La persona aprendió que priorizarse a sí misma tenía unas consecuencias sumamente peligrosas y negativas”, añade, lo que genera una confusión constante entre cuidarse y dañar a los demás.
La tercera expresión que analiza Ainhoa Vila es “Me da igual”. Lejos de indicar indiferencia real, la psicóloga advierte de que suele tratarse de un mecanismo de protección emocional. “Cuando se dice muchas veces, no es indiferencia, es lo que llamamos una desconexión emocional”, afirma. Esta desconexión es la estrategia que encuentra la mente para evitar emociones dolorosas. “Es la forma en la que la mente encontró no sentir ni frustración, ni rechazo, ni decepción”, detalla.
Para Vila, las tres frases comparten un rasgo común fundamental: “No están expresando lo que la persona siente, sino que están protegiéndola de sentirlo”. Desde la psicología, concluye, la autoestima no siempre se manifiesta como fortaleza visible, sino también como apagarse, retraerse o dejar de pedir ayuda.
La autoestima no siempre se manifiesta como seguridad o confianza visible. En muchas ocasiones, se expresa a través de frases cotidianas que pasan desapercibidas, pero que esconden un profundo malestar emocional. Así lo advierte la psicólogaAinhoa Vila, que ha identificado varias expresiones habituales que, desde su experiencia clínica, revelan una autoestima especialmente dañada.