Jordi Segués, consultor: "Si tu hijo saca un tres en Historia y un diez en Matemáticas, ponle refuerzo en mates"
Muchos padres refuerzan las asignaturas en las que sus hijos suspenden, pero este consultor y formador ha sembrado la duda: ¿y si lo importante no es corregir debilidades, sino potenciar talentos?
El consultor y formador Jordi Segués habla, alto y claro, sobre cómo potenciar el estudio de nuestro hijos (TikTok: @thejordisegues)
Las dudas sobre cómo acompañar a los hijos en su crecimiento educativo son cada vez más frecuentes. Entre la presión por alcanzar buenas notas y el deseo de fomentar sus talentos naturales, muchos padres se ven atrapados en una encrucijada sin respuestas claras. ¿Qué es mejor: reforzar lo que peor se les da o potenciar lo que ya hacen bien?
En la mayoría de los hogares, cuando un niño suspende una asignatura, la reacción suele ser inmediata: clases de refuerzo, más deberes, presión extra para compensar esa carencia. Sin embargo, esta estrategia, aparentemente lógica, puede estar tapando una realidad más compleja: quizá el problema no sea la historia, la física o el inglés, sino que estamos ignorando aquello en lo que verdaderamente brillan.
Cada vez más voces del ámbito educativo y del desarrollo personal proponen un cambio de mirada. Invitan a dejar de obsesionarse con que los niños sean buenos en todo y, en cambio, centrarse en descubrir y potenciar su zona de excelencia. Esto no significa abandonar otras materias, sino comprender que el verdadero talento nace del entusiasmo y la motivación, no del castigo.
“La mayoría de padres están equivocados con esto. Mira, si tu hijo saca a tres en Historia y 10 en Matemáticas, ¿qué debes hacer? Pues lo que debes hacer es ponerle un profesor particular de Matemáticas, no de Historia”, asegura Jordi Segués, experto en negocios y formador en redes sociales y ventas. Su intervención en TikTok ha revolucionado el debate sobre la educación personalizada, invitando a cambiar radicalmente de enfoque.
“Tu hijo tiene potencial para las Matemáticas. Si sacó esa nota, solo imagina si potencias eso que le apasiona y que naturalmente se le da bien”, plantea Segués, dejando claro que centrar esfuerzos en lo que se le da peor al niño puede ser contraproducente. “Sin embargo, la mayoría de padres se obsesionan en que en lugar de potenciar su área de genialidad, prefieren que también saque buena nota en historia. ¿Qué más da la historia si no le gusta? Y si algo no te gusta, no se queda, no se te queda. Y no sirve para nada y no lo haces bien. ”, sentencia.
"Comportarse así es la receta perfecta para tener una generación buena en nada y mediocre en todo", sentencia Segués
Para este formador, la clave está en respetar los intereses del niño y no imponer un aprendizaje que no nace del deseo. “Cuando le apetezca, cuando sea grande ya buscará en Google información acerca de la Segunda Guerra Mundial. No pasa nada, cuando le interese ya lo hará. Comportarse así es la receta perfecta para tener una generación buena en nada y mediocre en todo”, concluye, abriendo un intenso debate entre quienes creen que el conocimiento debe ser equilibrado y quienes apuestan por una educación más alineada con las pasiones individuales.
Las dudas sobre cómo acompañar a los hijos en su crecimiento educativo son cada vez más frecuentes. Entre la presión por alcanzar buenas notas y el deseo de fomentar sus talentos naturales, muchos padres se ven atrapados en una encrucijada sin respuestas claras. ¿Qué es mejor: reforzar lo que peor se les da o potenciar lo que ya hacen bien?