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El truco del percarbonato para limpiar el lavavajillas cuando huele mal y no desengrasa bien
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El truco del percarbonato para limpiar el lavavajillas cuando huele mal y no desengrasa bien

La creadora de contenido especializada en hogar y limpieza Lydia ha explicado un método práctico para devolver la eficacia al electrodoméstico cuando ya presenta suciedad persistente

Foto: La creadora de contenido especializada en hogar y limpieza Lydia ha explicado un método práctico para devolver la eficacia al lavavajillas cuando ya presenta suciedad persistente. (Freepik)
La creadora de contenido especializada en hogar y limpieza Lydia ha explicado un método práctico para devolver la eficacia al lavavajillas cuando ya presenta suciedad persistente. (Freepik)

El lavavajillas puede convertirse en una fuente constante de malos olores y grasa acumulada si no se mantiene correctamente. Aunque su uso diario parece sencillo, cuando deja restos en la vajilla y desprende un olor desagradable suele ser señal de que necesita una limpieza a fondo. El correcto mantenimiento del aparato pasa por prestar atención a elementos clave como el filtro y los brazos rociadores, encargados de distribuir el agua a presión. Si estas piezas acumulan restos de comida o grasa, el rendimiento del lavado se reduce notablemente.

Además, hay errores que compromete el resultado final y favorecen la acumulación de suciedad. Sobrecargar el lavavajillas dificulta el flujo de agua y del detergente. Dejar espacio entre platos y utensilios no solo mejora la limpieza, sino que protege el aparato y evita averías a largo plazo. Otro aspecto fundamental es la humedad interior. Mantener la puerta cerrada tras cada lavado favorece la aparición de moho y malos olores, especialmente en climas cálidos. Por ello, se recomienda dejar el lavavajillas entreabierto cuando no está en funcionamiento para permitir que se ventile y se seque correctamente.

La creadora de contenido especializada en hogar y limpieza Lydia ha explicado un método práctico para devolver la eficacia al lavavajillas cuando ya presenta suciedad persistente. “¿Tu lavavajillas huele mal y además deja la vajilla con restos de grasa y suciedad? Te explico cómo solucionarlo”, señala en su explicación.

El primer paso consiste en retirar los filtros y limpiarlos aparte. “Vamos a quitar los filtros y los ponemos aparte para lavarlos a mano”, indica. A continuación, propone una limpieza interna utilizando productos habituales en casa.

Dentro del lavavajillas se debe añadir “una taza de percarbonato, que desengrasa, limpia y desinfecta, y media taza de bicarbonato para eliminar los malos olores”, antes de poner un programa largo a máxima temperatura. Mientras el aparato realiza el ciclo, la creadora aconseja limpiar los filtros con quitagrasas y lavavajillas. Una vez terminado el programa, se recolocan los filtros y se añade un limón partido en dos en el interior para aportar un aroma fresco.

El lavavajillas puede convertirse en una fuente constante de malos olores y grasa acumulada si no se mantiene correctamente. Aunque su uso diario parece sencillo, cuando deja restos en la vajilla y desprende un olor desagradable suele ser señal de que necesita una limpieza a fondo. El correcto mantenimiento del aparato pasa por prestar atención a elementos clave como el filtro y los brazos rociadores, encargados de distribuir el agua a presión. Si estas piezas acumulan restos de comida o grasa, el rendimiento del lavado se reduce notablemente.

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