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Luis Gil, nutricionista: "Nuestro cuerpo está siempre preparándose por si en algún momento pasamos hambre"
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Luis Gil, nutricionista: "Nuestro cuerpo está siempre preparándose por si en algún momento pasamos hambre"

Para el nutricionista Luis Gil, la explicación no está en la falta de disciplina, sino en un metabolismo programado para sobrevivir, no para vivir entre neveras llenas y horarios desordenados

Foto: Luis Gil (Youtube | Sr Wolf)
Luis Gil (Youtube | Sr Wolf)

El cuerpo humano no ha cambiado tanto como creemos, aunque vivamos rodeados de supermercados abiertos las 24 horas. Esa es una de las ideas que más repite Luis Gil, dietista y nutricionista especializado en salud metabólica y microbiota, que acumula miles de seguidores en redes explicando por qué engordar no siempre es una cuestión de falta de fuerza de voluntad. “Nuestro metabolismo y nuestros genes están diseñados para sobrevivir a épocas de escasez”, recuerda. El problema es que esa escasez, hoy, casi nunca llega.

Según explica Gil, el organismo funciona como un ahorrador precavido. Cuando hay un excedente de energía, lo guarda en forma de grasa, no porque “funcione mal”, sino porque durante miles de años esa fue la clave para seguir vivos. “Nuestros genes no han entendido todavía que tenemos la nevera llena todos los días”, apunta. Por eso, cuando comemos más de lo que necesitamos, el cuerpo no desperdicia esa energía: la almacena “por si acaso”.

Esta lógica ancestral ayuda a entender por qué adelgazar resulta tan complicado y por qué muchas dietas fracasan a medio plazo. Gil insiste en que no se trata de luchar contra el cuerpo, sino de aprender a trabajar con él. De ahí que defienda conceptos como el orden de las comidas o la llamada flexibilidad metabólica, que permite al organismo alternar con naturalidad entre usar glucosa o grasa como fuente de energía.

En ese contexto, prácticas como el ayuno intermitente pueden tener sentido para algunas personas, siempre que se hagan con cabeza. “Es una herramienta más, no una obligación”, explica. Si alguien nota que le sienta bien, puede ayudarle a mantener el peso y a controlar hábitos, pero advierte de uno de los errores más comunes: romper el ayuno con alimentos azucarados. “Es mejor empezar con proteína y grasa, como huevos o jamón, y dejar la fruta para el final, para evitar picos de azúcar”.

Más allá de modas y tendencias, Gil pone el foco en lo básico. El ejercicio es importante y siempre suma, pero no compensa una mala alimentación. “Puedes entrenar mucho, pero si no controlas lo que comes, acabarás engordando”, afirma. En cambio, cuando la dieta está bien planteada, incluso pequeñas dosis de actividad física “se notan muchísimo más”.

También desmonta algunos mitos muy extendidos: sudar no quema grasa, los productos ‘light’ no siempre ayudan a adelgazar y eliminar el aceite de oliva es un error. “Nuestro aceite de oliva virgen extra es fundamental y no deberíamos prescindir de él”, insiste. Del mismo modo, desaconseja obsesionarse con eliminar alimentos concretos y apuesta por reducir, sobre todo, los ultraprocesados y los azúcares añadidos del día a día.

Foto: por-que-siempre-queda-espacio-postre-anatomista

Para Gil, el verdadero problema aparece cuando se intenta forzar al cuerpo con dietas extremas o soluciones rápidas. Ahí surge el temido efecto rebote. “No es un castigo del metabolismo, es la consecuencia de hacer algo que no encaja con tu estilo de vida”, explica. Cuando se vuelve a comer “normal”, el cuerpo responde guardando energía con más celo que antes.

Su mensaje, lejos de ser restrictivo, busca justo lo contrario. Comer bien no implica vivir a dieta ni renunciar al placer. “No hay que dar nunca un mensaje pesimista sobre la alimentación”, defiende. Se puede disfrutar de una buena carne, de un guiso tradicional o de una comida especial, siempre que exista un cierto orden y equilibrio en el conjunto de la semana.

Al final, la clave está en aceptar cómo funciona nuestro organismo y dejar de pelear contra él. “Nuestro cuerpo sigue viviendo con las reglas de siempre”, resume Luis Gil.

El cuerpo humano no ha cambiado tanto como creemos, aunque vivamos rodeados de supermercados abiertos las 24 horas. Esa es una de las ideas que más repite Luis Gil, dietista y nutricionista especializado en salud metabólica y microbiota, que acumula miles de seguidores en redes explicando por qué engordar no siempre es una cuestión de falta de fuerza de voluntad. “Nuestro metabolismo y nuestros genes están diseñados para sobrevivir a épocas de escasez”, recuerda. El problema es que esa escasez, hoy, casi nunca llega.

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