Isabel Viña, médico: "Las vitaminas y minerales que son claves para la memoria, la concentración y la niebla mental"
Problemas de memoria, falta de concentración o sensación de niebla mental pueden tener su origen en déficits nutricionales. La médico explica qué vitaminas y otros compuestos resultan clave para cuidar el cerebro y mantener la función cognitiva
Isabel Viña en su vídeo de TikTok (@isabelvinabas)
La sensación de niebla mental, los despistes frecuentes o la dificultad para concentrarse no siempre tienen que ver con la edad o el estrés. La médico Isabel Viña pone el foco en un aspecto clave que a menudo pasa desapercibido: el papel de ciertos micronutrientes esenciales en la salud cerebral.
Según explica en uno de sus vídeos divulgativos, “mantener una buena memoria y una adecuada función cognitiva no depende solo del paso del tiempo, sino también del correcto estatus de determinadas vitaminas y minerales”. La especialista detalla cuáles son los más importantes y por qué conviene prestarles atención cuando aparecen problemas de concentración o fatiga mental.
En el vídeo de hoy os cuento qué vitaminas y minerales son más claves para la memoria, la concentración y la sensación de niebla mental en general. La vitamina B12 suele estar en carnes rojas y pescados, aunque lo más óptimo, sobre todo si no los tomamos de manera diaria, es que, si notamos falta de memoria y concentración, valoremos suplementarnos. La vitamina D3, ¿sabíais que fundamentalmente se adquiere del sol? También está presente en ciertos alimentos como el aceite de hígado de bacalao y la anguila, y en mínimas cantidades en sardinas y salmón salvaje. En cuanto al hierro: 100–150 g de berberechos y almejas (y en general los moluscos) aportan 20–26 mg de hierro. 200 g de lentejas y garbanzos cocidos: 6 mg de hierro. 30 g (un puñado) de semillas de calabaza: 4–5 mg de hierro. 200 g de espinacas cocinadas: 5 mg. 100 g de quinoa cocida: 3 mg. 150 g de tofu: 4 mg. 100 g de carne de ternera: 2,6 mg. 100 g de carne de pavo: 2 mg (el pollo tiene menos hierro, especialmente la pechuga, que solo tiene 1 mg). Respecto al zinc: Ostras (3 unidades): 30–74 mg. Crustáceos como langosta y cangrejo: 3–6 mg. Moluscos como mejillones y pulpo: 2–3 mg. Judías adzuki (150 g): 4–6 mg. Otras legumbres (150–200 g por taza): 2,5 mg. Anacardos (30 g): 1,5 mg. Semillas de calabaza (2 cucharadas): 2,5 mg. Carne de ternera (cortes magros como solomillo, 100–150 g): 8–9 mg de zinc. El omega 3 se encuentra en los pescados azules y también en el aceite de semillas de linaza, semillas de chía, etc., aunque su eficiencia de conversión no es tan buena. El resto de suplementos de los que hablaremos son la citicolina, la teanina, la bacopa monnieri, el ginseng, la melena de león, entre otros.
Uno de los primeros nutrientes que menciona es la vitamina B12, fundamental para el sistema nervioso. “Es clave para la síntesis de mielina, que es la sustancia que protege los nervios y permite que el impulso nervioso se transmita de forma adecuada”, señala Viña. Cuando esta vitamina escasea, la comunicación entre neuronas se resiente y pueden aparecer fallos de memoria o atención. Se encuentra sobre todo en carnes rojas y pescados, aunque la médico recuerda que, si no se consumen con frecuencia, la suplementación puede ser una opción a valorar.
Otra vitamina esencial para el cerebro es la vitamina D3, conocida por su relación con la salud ósea, pero con un papel mucho más amplio. “Se encarga de la señalización y producción del factor neurotrófico cerebral, que permite crear nuevas neuronas y que las conexiones entre ellas sean adecuadas”, explica. La principal fuente sigue siendo la exposición solar, aunque también aparece, en menor medida, en alimentos como el aceite de hígado de bacalao, la anguila o el salmón salvaje.
Entre los minerales, Isabel Viña destaca el hierro, necesario para un correcto metabolismo cerebral, y el zinc, que también participa en la activación del factor neurotrófico. Alimentos como los moluscos, las legumbres, las semillas de calabaza o la carne de ternera aportan cantidades relevantes de ambos minerales, aunque la médico recuerda que las necesidades pueden variar según cada persona.
Las grasas también juegan un papel decisivo. La especialista subraya la importancia de los ácidos grasos omega-3, especialmente el DHA, un componente estructural del cerebro. “Nutre las neuronas y además ayuda de manera natural a la producción de melatonina”, apunta. Su principal fuente son los pescados azules, aunque también está presente en semillas como la chía o la linaza, con una conversión menos eficiente.
Por último, Viña menciona otros compuestos que pueden ser útiles en momentos de alta exigencia mental o privación de sueño, como la citicolina, la bacopa monnieri, la creatina, la L-teanina o la melena de león. No se trata de soluciones milagro, pero sí de apoyos que, junto a una alimentación adecuada y buenos hábitos, pueden ayudar a recuperar claridad mental y mejorar la concentración en etapas especialmente demandantes.
La sensación de niebla mental, los despistes frecuentes o la dificultad para concentrarse no siempre tienen que ver con la edad o el estrés. La médico Isabel Viña pone el foco en un aspecto clave que a menudo pasa desapercibido: el papel de ciertos micronutrientes esenciales en la salud cerebral.