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Loreto, maestra de Educación Primaria: "Los niños se están acostumbrando a hablar así y luego lo normalizan"
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Loreto, maestra de Educación Primaria: "Los niños se están acostumbrando a hablar así y luego lo normalizan"

No hay insultos ni malas palabras, pero sí un problema que preocupa a los docentes. Loreto alerta sobre cómo muchos niños se comunican con malas formas en el día a día escolar y recuerda que aprender a hablar con respeto forma parte de la educación

Foto: Loreto en su vídeo de TikTok (@lapizarradeloreto)
Loreto en su vídeo de TikTok (@lapizarradeloreto)

Loreto, maestra de Educación Primaria, ha puesto el foco en un problema silencioso que cada vez observa con más frecuencia en las aulas: la forma en la que muchos niños se hablan entre ellos. No se trata de insultos ni de palabrotas, sino de algo más sutil y, a la vez, más preocupante: un tono seco, órdenes constantes y una comunicación cargada de desprecio que acaba normalizándose.

“A veces el problema está en las formas… y eso también se educa día a día”, explica la docente en un vídeo que se ha difundido ampliamente en redes sociales. En él, relata cómo expresiones habituales como “quita”, “aparta” o “dame eso” se han convertido en una forma casi automática de dirigirse a los compañeros, sin que exista un conflicto explícito detrás. “No se están insultando, pero se hablan fatal”, advierte.

Loreto reconoce que muchas de estas situaciones suelen pasarse por alto. La excusa más habitual es pensar que “no es para tanto” o que los niños “tienen confianza”. Sin embargo, la maestra alerta de que el verdadero riesgo está en la costumbre: “Se están acostumbrando a hablar así y luego lo normalizan”, señala, subrayando que esas dinámicas no desaparecen solas con el tiempo.

En su día a día en clase, la profesora intenta frenar esas conductas con pequeños gestos. A veces detiene la actividad y pide al alumno que repita la frase de otra manera. “Díselo de otra forma, que te va a entender igual”, comenta que suele decir. Para ella, enseñar a añadir un “por favor”, un “gracias” o reformular una orden no es una exageración, sino una parte esencial de la educación emocional y social.

Foto: Álvaro Bilbao en su vídeo de TikTok (@soyalvarobilbao)

La reflexión también incluye una autocrítica necesaria. Loreto recuerda que los adultos son referentes constantes, tanto en el aula como en casa. “No podemos pedir buenas formas si luego hablamos mal, con prisas o desde el enfado”, admite. El mensaje es claro: el aprendizaje del respeto no se limita a lo que se dice, sino a cómo se dice y a lo que los niños observan en su entorno.

Desde su experiencia, la docente insiste en que educar no es solo corregir conductas graves, sino también enseñar a comunicarse con respeto incluso cuando algo no gusta. “No es un insulto, pero tampoco es la manera”, resume. Una idea sencilla que ha conectado con muchas familias y profesores, y que recuerda que la educación empieza, muchas veces, en los pequeños detalles cotidianos.

Loreto, maestra de Educación Primaria, ha puesto el foco en un problema silencioso que cada vez observa con más frecuencia en las aulas: la forma en la que muchos niños se hablan entre ellos. No se trata de insultos ni de palabrotas, sino de algo más sutil y, a la vez, más preocupante: un tono seco, órdenes constantes y una comunicación cargada de desprecio que acaba normalizándose.

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