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Phil Hugo, farmacéutico y nutricionista: "Normalmente, la sensación de hambre significa falta de sal y de magnesio"
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Phil Hugo, farmacéutico y nutricionista: "Normalmente, la sensación de hambre significa falta de sal y de magnesio"

Apuntó a un desequilibrio de minerales esenciales como una de las causas más habituales de ese apetito persistente que muchas personas experimentan a lo largo del día

Foto: Phil Hugo (Youtube | PeopleUpCast)
Phil Hugo (Youtube | PeopleUpCast)

¿A quién no le ha pasado lo de sentir hambre aun habiendo terminado hace poco de comer? En el PeopleUpCast, el divulgador Phil Hugo explicó por qué muchas personas sienten un apetito constante incluso después de comer y cómo esto se relaciona con déficits de sodio y magnesio, especialmente en dietas bajas en carbohidratos o con ayuno intermitente.

El organismo utiliza el hambre como un mecanismo de alerta. “Cuando falta sal y magnesio, el cerebro lo interpreta como una situación de riesgo y pide energía rápida”, señaló el experto. Ese aviso suele traducirse en antojos de azúcar o ultraprocesados, no porque el cuerpo necesite calorías, sino porque intenta corregir un desequilibrio mineral que afecta al sistema nervioso y al metabolismo.

El especialista defendió que este fenómeno es habitual en personas que reducen los carbohidratos sin ajustar otros aspectos de su dieta. Al bajar la insulina —algo habitual en la nutrición cetogénica o en el ayuno— también se pierde más sodio por la orina. Si esa pérdida no se compensa, aparecen síntomas como fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad o falta de concentración, que muchos confunden con hambre real.

En ese contexto, el magnesio juega un papel central. Hugo recordó que este mineral participa en cientos de reacciones bioquímicas y es clave para la función muscular, el equilibrio del sistema nervioso y la calidad del sueño. “Cuando el magnesio escasea, el cuerpo entra en un estado de estrés constante”, explicó, lo que puede aumentar la ansiedad, empeorar el descanso y favorecer una relación desordenada con la comida.

Durante la conversación, el farmacéutico insistió en que no se trata de comer menos por sistema, sino de comer mejor y cubrir los micronutrientes esenciales. Alimentos como pescado azul, marisco, verduras, semillas o incluso pequeñas cantidades de agua de mar —muy presentes en sus recomendaciones— ayudan a mantener estables los niveles de sodio y magnesio, reduciendo esos falsos avisos de hambre.

Otro punto clave fue la diferencia entre energía y foco mental. Hugo subrayó que una persona puede no estar comiendo y, aun así, rendir bien a nivel cognitivo. “No hay que confundir ATP con claridad mental”, apuntó, defendiendo que muchas personas se sienten más centradas en ayuno cuando los minerales están bien ajustados y no hay picos constantes de glucosa e insulina.

¿A quién no le ha pasado lo de sentir hambre aun habiendo terminado hace poco de comer? En el PeopleUpCast, el divulgador Phil Hugo explicó por qué muchas personas sienten un apetito constante incluso después de comer y cómo esto se relaciona con déficits de sodio y magnesio, especialmente en dietas bajas en carbohidratos o con ayuno intermitente.

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