Manuel Viso, médico: "El pan de molde, la pasta, el arroz y los cereales inflaman más de lo que crees"
A pesar de que forman parte del menú cotidiano de millones de personas y rara vez despiertan sospechas, su consumo frecuente podría estar detrás de molestias persistentes
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El pan de molde del desayuno, el plato de pasta del mediodía, el arroz que acompaña casi cualquier comida o los cereales rápidos antes de salir de casa forman parte de la rutina diaria de millones de personas. Son alimentos normalizados, accesibles y, en apariencia, inofensivos. Sin embargo, el médico Manuel Viso advierte de que su consumo habitual puede estar pasando factura al organismo sin que apenas seamos conscientes.
“Hay cuatro alimentos que tomamos a diario y que inflaman más de lo que crees”, explica Viso en un vídeo que se ha viralizado en redes sociales. Se refiere de forma directa al pan de molde, la pasta, el arroz y los cereales de desayuno. Productos muy presentes en la dieta occidental que comparten un denominador común: una elevada proporción de harinas refinadas y azúcares de rápida absorción.
@manuelvisothedoc ??⚕️ ¿Qué es la INFLAMACIÓN CRÓNICAy por qué importa? La inflamación crónica es una respuesta de defensa del cuerpo que permanece activada durante mucho tiempo, incluso cuando no hay una amenaza real. ?No duele ni se nota de forma inmediata, pero va desgastando al organismo poco a poco, como un “ruido de fondo” constante que impide que el cuerpo funcione de manera óptima. ? ¿Qué ocurre en el cuerpo cuando hay inflamación crónica? El sistema inmunológico está en estado de alerta permanente. Esto altera hormonas, metabolismo y digestión, dificulta el control del azúcar en sangre y favorece la resistencia a la insulina. ?Como consecuencia, el cuerpo gestiona peor la energía, se recupera más lento y tiende a acumular grasa y fatiga. ? ¿Cómo se manifiesta en el día a día aunque no la veas? Puede expresarse como cansancio persistente, hinchazón abdominal, digestiones pesadas, dolores articulares leves, dificultad para concentrarse o cambios de humor. ?A largo plazo, este estado inflamatorio se asocia con un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y autoinmunes. Reducirla es clave para sentirte mejor hoy y proteger tu salud mañana.
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Según el médico, el problema no es comerlos de forma puntual, sino la frecuencia y la cantidad con la que se consumen. “El problema no es algo ocasional, es la cantidad altísima de azúcares y harinas refinadas que contienen”, señala. Estos componentes provocan picos de glucosa en sangre y generan una respuesta inflamatoria sostenida cuando se ingieren de manera continuada.
Uno de los sistemas más afectados por este tipo de alimentación es el intestino. Las harinas refinadas y los azúcares simples alteran el equilibrio de la microbiota, reduciendo la diversidad de bacterias beneficiosas. “Perjudican nuestra flora intestinal”, explica Viso, y ese desequilibrio tiene consecuencias que van mucho más allá de la digestión.
La salud intestinal está estrechamente ligada al sistema inmunológico. Una microbiota dañada puede traducirse en defensas más débiles y mayor susceptibilidad a infecciones o enfermedades inflamatorias. En palabras del médico, estos alimentos “debilitan el sistema inmune y favorecen un estado inflamatorio crónico”, una condición que se asocia con problemas como fatiga persistente, dolores articulares, trastornos metabólicos e incluso mayor riesgo cardiovascular.
Viso insiste en que la inflamación crónica no siempre da la cara de forma evidente. Muchas personas conviven con ella sin síntomas claros, más allá de sensación de hinchazón, cansancio o malestar general. “Todo ello impacta directamente en nuestra salud y en nuestro bienestar”, subraya el especialista, que recuerda que la alimentación juega un papel clave en cómo nos sentimos a diario.
El mensaje del médico no es demonizar estos alimentos ni eliminarlos por completo, sino tomar conciencia. “La pregunta no es si los comes, sino con qué frecuencia y en qué cantidad”, recalca. Un bocadillo ocasional o un plato de pasta esporádico no suponen un problema, pero convertirlos en la base de la dieta sí puede generar efectos a medio y largo plazo.
Entre las alternativas que suelen recomendar los expertos en nutrición se encuentran los cereales integrales de verdad, las legumbres, las verduras, las frutas enteras y las proteínas de calidad. También es importante aprender a leer etiquetas, ya que muchos cereales de desayuno y panes industriales esconden grandes cantidades de azúcar añadido, incluso cuando se presentan como opciones “saludables”.
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El pan de molde del desayuno, el plato de pasta del mediodía, el arroz que acompaña casi cualquier comida o los cereales rápidos antes de salir de casa forman parte de la rutina diaria de millones de personas. Son alimentos normalizados, accesibles y, en apariencia, inofensivos. Sin embargo, el médico Manuel Viso advierte de que su consumo habitual puede estar pasando factura al organismo sin que apenas seamos conscientes.