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William Li, médico e investigador: "Cocina el arroz y mételo en la nevera, el almidón resistente favorece el crecimiento de los jinetes de la longevidad"
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William Li, médico e investigador: "Cocina el arroz y mételo en la nevera, el almidón resistente favorece el crecimiento de los jinetes de la longevidad"

Tras comparar distintos grupos de edad, los investigadores identificaron cuatro bacterias especialmente abundantes en centenarios, a las que el médico denomina “los cuatro jinetes de la longevidad”

Foto: William Li, médico e investigador especializado en nutrición y longevidad. (YouTube: Dhru Purohit)
William Li, médico e investigador especializado en nutrición y longevidad. (YouTube: Dhru Purohit)

Cocinar la comida, enfriarla y consumirla al día siguiente puede tener efectos positivos sobre la salud intestinal. Así lo explica William Li, médico e investigador especializado en nutrición y longevidad, que vincula este sencillo gesto culinario con el crecimiento de bacterias asociadas a una vida más larga y saludable. El experto, autor de más de cien publicaciones científicas en revistas como Science, New England Journal of Medicine o The Lancet, ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar cómo la alimentación influye directamente en los mecanismos de protección del organismo. Li ha formado parte del cuerpo docente de la Facultad de Medicina de Harvard, la Universidad de Tufts y la Facultad de Medicina de Dartmouth.

Su trabajo divulgativo ha ganado una enorme repercusión tras analizar un estudio realizado en Italia sobre el microbioma de personas centenarias, cuyos resultados ha compartido en el pódcast Dhru Purohit.

Los 4 jinetes de la longevidad

El estudio italiano analizó las bacterias intestinales de personas con más de 100 años para identificar patrones comunes. “Reunieron a un grupo de personas que realmente tienen 100 años o más y estudiaron su microbioma intestinal”, ha explicado Li, detallando que el objetivo era detectar qué microorganismos destacaban en los individuos más longevos.

Tras comparar distintos grupos de edad, los investigadores identificaron cuatro bacterias especialmente abundantes en supercentenarios, a las que el médico denomina “los cuatro jinetes de la longevidad”. “Hay cuatro bacterias en los supercentenarios y considero que se trata de un descubrimiento revolucionario”, ha señalado. Estas bacterias están correlacionadas con una menor inflamación, un metabolismo más eficiente y una mejor protección frente a enfermedades crónicas.

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Las bacterias identificadas en el estudio son Akkermansia, Odoribacter, Oscillibacter y Christensenella. Cada una cumple funciones específicas en el organismo. “Alguna de ellas, como el Odoribacter, refuerzan tu sistema inmunitario y te defienden contra las bacterias y los virus”, ha señalado Li. Otras, como Oscillibacter, están relacionadas con una mejor sensibilidad a la insulina y un perfil lipídico más saludable.

La Christensenella se asocia a una mejor salud cardiovascular y a una menor incidencia de enfermedades crónicas, mientras que la Akkermansia destaca por su capacidad para reducir la inflamación y mejorar la salud metabólica. “Sabemos que la Akkermansia reduce la inflamación, mejora la salud metabólica y ayuda a combatir el cáncer”, ha explicado.

Los alimentos que alimentan la longevidad

Entre los alimentos que favorecen su crecimiento, menciona frutas como la granada, los arándanos o las uvas, además de ciertos chiles y frutos rojos. También destaca productos menos habituales, como el vinagre negro chino.

Uno de los factores clave señalados por el investigador son los almidones resistentes. Según Li, el modo de preparación de algunos alimentos modifica su impacto en el microbioma. “Cocina el arroz, hazlo al vapor, mételo en la nevera y cómelo al día siguiente”, ha explicado. Este proceso transforma el almidón convencional en almidón resistente, una sustancia que el organismo no digiere por completo y que sirve de alimento a bacterias beneficiosas. “Has convertido el arroz al vapor, arroz fresco, que es un almidón, en un almidón resistente”, ha detallado.

El mismo principio se aplica a otros alimentos, como las patatas. Al asarlas, enfriarlas y consumirlas posteriormente, incluso recalentadas, se produce un cambio químico que favorece este tipo de almidón. “Ese cambio de temperatura modifica la composición química del almidón”, ha explicado el investigador, subrayando que este efecto estimula el crecimiento de bacterias asociadas a la longevidad.

Cocinar la comida, enfriarla y consumirla al día siguiente puede tener efectos positivos sobre la salud intestinal. Así lo explica William Li, médico e investigador especializado en nutrición y longevidad, que vincula este sencillo gesto culinario con el crecimiento de bacterias asociadas a una vida más larga y saludable. El experto, autor de más de cien publicaciones científicas en revistas como Science, New England Journal of Medicine o The Lancet, ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar cómo la alimentación influye directamente en los mecanismos de protección del organismo. Li ha formado parte del cuerpo docente de la Facultad de Medicina de Harvard, la Universidad de Tufts y la Facultad de Medicina de Dartmouth.

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