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Juan Luis, carpintero: “Si tu puerta chirría la solución no es echarle aceite"
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Juan Luis, carpintero: “Si tu puerta chirría la solución no es echarle aceite"

Un carpintero desmonta el mito del aceite y explica dónde se origina realmente el chirrido

Foto: Puerta de habitación de hotel (Pixabay)
Puerta de habitación de hotel (Pixabay)

El chirrido que aparece al abrir una puerta suele afrontarse con el remedio más extendido: echar aceite en las bisagras. Sin embargo, este gesto tan habitual no siempre sirve para eliminar el ruido. El carpintero Juan Luis explica que, aunque parezca una solución lógica, en muchos casos no actúa sobre el origen real del problema. Su experiencia diaria demuestra que el aceite solo disfraza la situación. Y que, al poco tiempo, el sonido vuelve a aparecer.

Según detalla, el ruido surge incluso cuando la puerta parece estar en buen estado a simple vista. “La abrís, no veis nada extraño, pero al moverla un poco aparece ese chirrido tan molesto”, comenta. Muchos de sus clientes recurren al aceite como primera opción, pero el resultado no cambia. Juan Luis insiste en que no es un problema de lubricación. El motivo está en otra zona que suele pasar desapercibida.

El carpintero recuerda que las bisagras tienen dos partes: una fija, unida al marco, y otra móvil, colocada en la hoja de la puerta. El sonido aparece cuando esa pieza móvil roza con el canto de la tapeta. Si ambas quedan demasiado ajustadas, el contacto es inevitable cada vez que se abre o se cierra. Por eso, aunque se añada aceite, el chirrido persiste. Mientras la tapeta siga tocando la bisagra, el ruido no desaparecerá.

La solución, explica Juan Luis, pasa por intervenir en la tapeta y no en la bisagra. Lo adecuado es desmontarla y ajustarla para que quede unos milímetros más separada. En algunos casos basta con cepillarla ligeramente; en otros, es necesario recortarla para evitar el roce. Este pequeño trabajo elimina el contacto que genera el sonido. Y permite que la puerta vuelva a funcionar con normalidad, sin recurrir al aceite una y otra vez.

El chirrido que aparece al abrir una puerta suele afrontarse con el remedio más extendido: echar aceite en las bisagras. Sin embargo, este gesto tan habitual no siempre sirve para eliminar el ruido. El carpintero Juan Luis explica que, aunque parezca una solución lógica, en muchos casos no actúa sobre el origen real del problema. Su experiencia diaria demuestra que el aceite solo disfraza la situación. Y que, al poco tiempo, el sonido vuelve a aparecer.

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