Jessica Prado, criminóloga y psicóloga: "Los narcisistas no abundan tanto como nos quieren hacer creer"
Llamar narcisista a cualquier egoísta se ha vuelto habitual, especialmente en redes sociales. La psicóloga y criminóloga desmonta este uso indiscriminado del término y explica por qué el verdadero trastorno es menos frecuente de lo que muchos creen
Llamar narcisista a un ex, a un jefe complicado o a alguien con actitudes egoístas se ha convertido casi en un reflejo automático. Sin embargo, no todo comportamiento desagradable es sinónimo de un trastorno psicológico, y esa confusión es precisamente la que Jessica Prado, psicóloga y criminóloga, quiere desmontar en uno de sus últimos vídeos divulgativos.
Prado parte de una aclaración clave: el trastorno narcisista de la personalidad existe, se estudia y se diagnostica, pero no tiene nada que ver con ser simplemente egoísta o tener una autoestima alta. “No estamos hablando de una conducta puntual, sino de un patrón constante y sostenido en el tiempo”, explica. Este trastorno se caracteriza, entre otros rasgos, por una empatía muy baja, una necesidad continua de admiración y una percepción exagerada de los propios logros.
En la vida cotidiana, estas personas suelen mostrar una imagen idealizada de sí mismas, especialmente al inicio de las relaciones. “Todo gira alrededor de ellos y de la imagen tan maravillosa que proyectan”, señala Prado. El problema aparece cuando algo amenaza esa percepción: ahí pueden mostrarse fríos, distantes o extremadamente defensivos. Aun así, la experta insiste en que muchas de estas actitudes pueden aparecer de forma aislada en cualquier persona.
El dato clave está en la prevalencia. Según explica la psicóloga, solo entre el 0,5% y el 1,5% de la población general cumple criterios clínicos para este trastorno. “De cada 100 personas, como mucho una lo tendría”, subraya. Por eso, resulta poco realista pensar que el narcisismo patológico esté detrás de la mayoría de los conflictos personales.
Lo que sí es mucho más frecuente es encontrarse con personas con rasgos narcisistas, pero sin llegar al diagnóstico. A esto se suman perfiles muy comunes: inmadurez emocional, dificultad para gestionar conflictos, baja autoestima o conductas manipuladoras, que nada tienen que ver con un trastorno de personalidad. “Alguien puede ser mala pareja o comportarse de forma egoísta y no tener ningún trastorno”, recuerda Prado.
Las redes sociales han tenido un papel clave en esta confusión. Según la criminóloga, poner etiquetas vende y simplifica realidades muy complejas. “Es un atajo rápido para explicar conductas difíciles de entender”, afirma. Cuando no se maneja bien el concepto, se acaba metiendo “en el mismo saco” a cualquier persona que hace daño, utilizando términos como narcisista o psicópata de forma indiscriminada.
El mensaje final de la experta es claro y pedagógico: usar conceptos clínicos a la ligera no solo es incorrecto, sino que banaliza problemas de salud mental reales. Entender la diferencia entre un rasgo, una mala conducta y un trastorno es el primer paso para hablar de psicología con más rigor y menos etiquetas.
Llamar narcisista a un ex, a un jefe complicado o a alguien con actitudes egoístas se ha convertido casi en un reflejo automático. Sin embargo, no todo comportamiento desagradable es sinónimo de un trastorno psicológico, y esa confusión es precisamente la que Jessica Prado, psicóloga y criminóloga, quiere desmontar en uno de sus últimos vídeos divulgativos.