Iñigo Martín, doctor, sobre tener mocos en la garganta: "La flema contiene sustancias antimicrobianas"
Detrás de este síntoma pueden esconderse distintos procesos del organismo que conviene identificar para evitar que se cronifique y afecte a la calidad de vida
La sensación constante de flema en la garganta es una de esas molestias cotidianas que muchos asocian directamente a un resfriado, pero no siempre es así. Según explica el doctor Iñigo Martín, el moco cumple una función clave en el organismo: “La flema contiene sustancias antimicrobianas, por lo que actúa como una barrera natural frente a virus y bacterias”. El problema, explica en su canal de Youtube Médico Vegano, aparece cuando se vuelve espesa, abundante y persistente, algo que suele indicar que hay una causa detrás.
El especialista recuerda que producir moco es normal y necesario. Este fluido protege las vías respiratorias, atrapa gérmenes y facilita su expulsión. Sin embargo, cuando el cuerpo entra en un estado de irritación o inflamación continuada, la producción se dispara y aparece esa incómoda necesidad de carraspear, toser o aclarar la voz de forma constante.
Una de las causas más frecuentes es el reflujo gastroesofágico. El ácido del estómago puede ascender hasta la garganta, irritar las mucosas y provocar una respuesta defensiva: más moco. “Muchas personas no lo relacionan con el estómago porque no siempre hay ardor, pero la flema persistente, la tos nocturna o la ronquera pueden ser señales claras”, apunta Martín. En estos casos, evitar cenas copiosas, ciertos alimentos y acostarse justo después de comer puede marcar la diferencia.
La sinusitis crónica es otro origen habitual. Cuando los senos paranasales se inflaman y el moco no drena correctamente, este acaba cayendo hacia la garganta, lo que se conoce como goteo posnasal. Congestión nasal prolongada, presión facial, pérdida de olfato o mal aliento suelen acompañar este cuadro, que requiere seguimiento médico si se mantiene en el tiempo.
Las alergias también juegan un papel importante. El sistema inmunitario reacciona de forma exagerada ante sustancias como el polen o los ácaros, liberando histamina y aumentando la producción de moco. Si la flema aparece en determinadas épocas del año o se acompaña de estornudos, picor de ojos y congestión, conviene pensar en un origen alérgico y actuar sobre el desencadenante.
En el caso de infecciones respiratorias, el aumento de flema suele ser parte del proceso de defensa del cuerpo. “Ese moco no solo atrapa microorganismos, también ayuda a expulsarlos”, explica el doctor. No obstante, la flema espesa, amarillenta o verdosa, especialmente si va acompañada de fiebre alta, dolor en el pecho o dificultad para respirar, es un motivo claro para consultar al médico.
Más allá del tratamiento específico de cada causa, hay medidas sencillas que ayudan a aliviar la molestia. Mantener una buena hidratación, humidificar el ambiente y recurrir a infusiones con efecto expectorante pueden facilitar que el moco sea más fluido y se elimine mejor.
La sensación constante de flema en la garganta es una de esas molestias cotidianas que muchos asocian directamente a un resfriado, pero no siempre es así. Según explica el doctor Iñigo Martín, el moco cumple una función clave en el organismo: “La flema contiene sustancias antimicrobianas, por lo que actúa como una barrera natural frente a virus y bacterias”. El problema, explica en su canal de Youtube Médico Vegano, aparece cuando se vuelve espesa, abundante y persistente, algo que suele indicar que hay una causa detrás.