Ainhoa Vila, psicóloga: "Si después de una discusión dudas de ti, de tu memoria o de lo que sentiste, no es casualidad"
Dudar de lo que uno recuerda, siente o percibe tras una discusión no siempre es fruto del cansancio o la inseguridad. La psicóloga explica por qué esa confusión puede ser una señal de 'gaslighting'
Ainhoa Vila, psicóloga, pone palabras a una sensación que muchas personas experimentan tras una discusión y que suele pasar desapercibida: salir del conflicto dudando de uno mismo. “Si después de una discusión dudas de ti, de tu memoria o de lo que sentiste, no es casualidad”, advierte. Detrás de esa inseguridad persistente suele haber gaslighting, una forma de manipulación psicológica que deja una huella profunda.
La experta explica que este fenómeno no tiene que ver con que la otra persona “mienta mejor”, sino con algo mucho más sutil y dañino: la desconexión de las referencias internas. Cuando alguien manipula de este modo, la víctima empieza a cuestionar lo que siente, lo que escuchó o incluso lo que vivió. “Es como intentar orientarte con una brújula que alguien mueve constantemente”, describe Vila. El problema, subraya, no es estar perdido, sino desorientado.
@ainhowins Si después de una discusión dudas de ti, de tu memoria o de lo que sentiste, no es casualidad. El gaslighting deja esa huella. No se sale solo entendiendo lo que ha sucedido,sino recuperando la seguridad interna. En el vídeo te explico qué es y comparto una herramienta para empezar. Si esto te ha resonado y quieres trabajarlo de verdad, puedes escribirme❤️? Abrazo? . . . #psicologia#ciencia#proteccion♬ sonido original - Ainhowinss ll Psicología ?
Desde la psicología conductual, la profesional insiste en que salir del gaslighting no pasa solo por entender lo que ocurre, sino por recuperar la seguridad interna. Y para ello propone una herramienta concreta, avalada empíricamente, que busca frenar ese bucle de duda constante: el anclaje conductual en datos observables.
Esta estrategia no consiste en discutir versiones, convencer al otro o demostrar una y otra vez lo que pasó. “Eso no funciona”, señala. El foco debe ponerse en lo que es observable y repetible: qué se dijo literalmente, qué ocurrió de forma concreta y qué se repite en el tiempo. Frases como “no sé si lo hiciste con mala intención, pero así lo sentí yo” permiten volver a los hechos sin entrar en una guerra emocional.
El cambio no es inmediato ni cómodo. Vila reconoce que al principio genera una fuerte incomodidad porque el sistema emocional está acostumbrado a justificarse, explicarse y dudar de sí mismo. Sin embargo, con la repetición ocurre algo clave: la persona deja de necesitar convencer para confiar en lo que siente. Al anclarse en hechos, la confusión se reduce y el gaslighting pierde eficacia.
La psicóloga lanza además una reflexión que invita a revisar ciertos vínculos con honestidad. “Si necesitas dudar constantemente de ti para sostener una relación, el problema no es tu memoria”, afirma. El foco, añade, debería ponerse en la relación y en la dinámica que se ha construido con la otra persona.
El mensaje de fondo es claro y accesible: sentirse confundido de forma recurrente tras los conflictos no es normal ni casual. Identificar el gaslighting y aprender a apoyarse en la propia experiencia observable puede ser el primer paso para recuperar la confianza y la estabilidad emocional.
Ainhoa Vila, psicóloga, pone palabras a una sensación que muchas personas experimentan tras una discusión y que suele pasar desapercibida: salir del conflicto dudando de uno mismo. “Si después de una discusión dudas de ti, de tu memoria o de lo que sentiste, no es casualidad”, advierte. Detrás de esa inseguridad persistente suele haber gaslighting, una forma de manipulación psicológica que deja una huella profunda.