Una encuesta realizada en Estados Unidos a 2.000 adultos mayores de 21 años muestra que el interés por el alcohol empieza a disminuir antes de lo esperado. Según los datos, el 61 % reconoce que bebe con menos entusiasmo que cuando probó el alcohol por primera vez. De media, este cambio aparece alrededor de los 32 años, lejos de la idea de que ocurre en etapas más avanzadas. El estudio apunta a un giro en la forma de relacionarse con el consumo. Cada vez más personas cuestionan el papel del alcohol en su día a día.
La generación Z es la que más se aleja de las bebidas alcohólicas, con un 63 % que afirma haber perdido interés. Este grupo, más dispuesto a romper normas sociales y a marcar nuevas tendencias, empieza a desengancharse del alcohol a los 23 años. En cambio, los baby boomers no experimentan esta caída hasta los 44. La diferencia entre generaciones refleja un cambio cultural profundo. Las formas de socializar evolucionan hacia modelos más conscientes y menos centrados en el consumo.
La salud aparece como uno de los motivos principales detrás de este descenso. La encuesta, elaborada por Señorita y Talker Research, indica que el 40 % de quienes han reducido su consumo lo hace para mejorar su bienestar. También cambian las preferencias: un 21 % de jóvenes de la generación Z opta por alternativas sin alcohol, lo que contribuye a que beban menos. Incluso entre adultos de otras edades, el 34 % asegura que el alcohol ya no les resulta atractivo. Aun así, la mayoría entiende por qué sigue siendo habitual en muchos entornos.
El estudio también revela un creciente interés por productos con THC, que ganan terreno como opción para relajarse. El 48 % de los encuestados considera que deberían estar tan normalizados como el alcohol. Entre quienes aún consumen bebidas alcohólicas, muchos estarían dispuestos a sustituirlas por opciones con THC. Para marcas como Señorita THC Margaritas, esto confirma un cambio en la forma de disfrutar del ocio. Cada vez pesa más cómo se quiere sentir la gente al día siguiente, evitando la clásica resaca.
Una encuesta realizada en Estados Unidos a 2.000 adultos mayores de 21 años muestra que el interés por el alcohol empieza a disminuir antes de lo esperado. Según los datos, el 61 % reconoce que bebe con menos entusiasmo que cuando probó el alcohol por primera vez. De media, este cambio aparece alrededor de los 32 años, lejos de la idea de que ocurre en etapas más avanzadas. El estudio apunta a un giro en la forma de relacionarse con el consumo. Cada vez más personas cuestionan el papel del alcohol en su día a día.