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Durán-Cantolla, neumólogo experto en sueño: "No existe evidencia científica que contar ovejas vaya a ayudarnos a dormirnos antes"
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LO EXPLICA UN EXPERTO

Durán-Cantolla, neumólogo experto en sueño: "No existe evidencia científica que contar ovejas vaya a ayudarnos a dormirnos antes"

Dar vueltas en la cama cuando el sueño no llega es una experiencia común que suele ir acompañada de consejos heredados que prometen soluciones rápidas, aunque no siempre tienen respaldo científico

Foto: (Fuente: TikTok)
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Dar vueltas en la cama, mirar el reloj y recurrir al consejo de siempre: contar ovejas. Es uno de los trucos más repetidos cuando el sueño no llega, una recomendación que ha pasado de generación en generación y que millones de personas han probado alguna vez. Sin embargo, la ciencia lleva años desmontando este mito tan popular como ineficaz. Así lo explica Joaquín Durán-Cantolla, especialista en Medicina del Sueño con más de tres décadas de experiencia, que aclara por qué esta estrategia no solo no ayuda, sino que puede ser contraproducente.

La idea de contar ovejas para dormir no es nueva. Surgió hace siglos, cuando se pensaba que realizar una tarea repetitiva y monótona podía inducir el sueño por aburrimiento. “Se asumía que repetir una acción simple acabaría apagando el cerebro”, señala el experto. El problema es que hoy sabemos que el funcionamiento de la mente es bastante más complejo y que el aburrimiento no es la llave que abre la puerta al descanso nocturno.

De hecho, universidades tan prestigiosas como Oxford o Harvard han analizado este fenómeno. Sus estudios coinciden en una conclusión clara: pensar en estímulos genéricos, como enumerar ovejas una tras otra, mantiene el cerebro activo. “Es como si continuara trabajando”, explica Durán-Cantolla, que insiste en que este tipo de ejercicios mentales no reducen la activación cognitiva necesaria para conciliar el sueño.

El cerebro, aclara el especialista, no se apaga por agotamiento mental ni por repetición. “Hoy día sabemos que el cerebro no se duerme por aburrimiento, sino cuando somos capaces de bajar nuestra actividad emocional e intelectual”, afirma. Es decir, el problema no está en distraer la mente con cualquier cosa, sino en elegir estímulos que realmente favorezcan la relajación.

En este sentido, contar ovejas puede tener justo el efecto contrario al deseado. Al centrarse en una tarea, aunque sea sencilla, la persona mantiene un cierto nivel de atención y control consciente. Ese esfuerzo, por pequeño que parezca, activa áreas del cerebro que deberían estar reduciendo su actividad para facilitar el inicio del sueño. “La mente no se duerme con esfuerzo, sino con serenidad”, resume Durán-Cantolla.

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Tras 35 años estudiando los trastornos del sueño, el especialista es tajante. “No existe evidencia científica que contar ovejas vaya a ayudarnos a dormirnos antes”, asegura en el vídeo. Esta afirmación choca con la intuición popular, pero encaja con lo que hoy se conoce sobre la neurofisiología del descanso. Para dormir, el organismo necesita señales de calma, seguridad y desconexión, no tareas que requieran concentración.

Entonces, ¿qué funciona realmente cuando el sueño se resiste? Los expertos recomiendan técnicas que ayuden a reducir la activación emocional y mental. Ejercicios de respiración lenta, visualizaciones agradables y concretas —como imaginar un lugar tranquilo— o rutinas previas al sueño que se repitan cada noche pueden resultar mucho más eficaces. La clave está en enviar al cerebro el mensaje de que no hay nada que resolver ni controlar.

También es importante revisar hábitos cotidianos que influyen directamente en la calidad del descanso. El uso de pantallas antes de dormir, los horarios irregulares, el consumo de cafeína o alcohol por la tarde y el estrés acumulado durante el día son factores que pesan mucho más que cualquier truco puntual. Dormir bien no depende de una fórmula mágica, sino de un conjunto de conductas mantenidas en el tiempo.

Dar vueltas en la cama, mirar el reloj y recurrir al consejo de siempre: contar ovejas. Es uno de los trucos más repetidos cuando el sueño no llega, una recomendación que ha pasado de generación en generación y que millones de personas han probado alguna vez. Sin embargo, la ciencia lleva años desmontando este mito tan popular como ineficaz. Así lo explica Joaquín Durán-Cantolla, especialista en Medicina del Sueño con más de tres décadas de experiencia, que aclara por qué esta estrategia no solo no ayuda, sino que puede ser contraproducente.

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