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Rafa Guerrero, psicólogo clínico: "Si cedes a los caprichos de tu hijo, le estás dando a entender que puede hacer contigo lo que quiera"
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PALABRAS DE UN ESPECIALISTA

Rafa Guerrero, psicólogo clínico: "Si cedes a los caprichos de tu hijo, le estás dando a entender que puede hacer contigo lo que quiera"

Poner normas claras en casa no es una cuestión de autoridad, sino una herramienta clave para que los niños crezcan con seguridad emocional y aprendan a manejar la frustración

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Poner límites a los hijos sigue siendo uno de los grandes dilemas de muchas familias. El miedo a frustrar, a equivocarse o a parecer demasiado autoritario lleva a muchos padres a ceder ante los caprichos diarios de los niños. Sin embargo, el psicólogo clínico Rafa Guerrero lanza un mensaje claro y directo: ceder constantemente no es un acto de amor, sino una fuente de inseguridad para el menor.

En uno de sus vídeos que ha publicado en Tiktok, el especialista explica que cuando un niño consigue todo lo que quiere sin ningún tipo de límite, el mensaje implícito que recibe es peligroso. “Le estás dando a entender que puede hacer contigo lo que quiera”, asegura. A corto plazo, reconoce el psicólogo, la situación puede parecer cómoda. El niño logra su objetivo, se calma y el conflicto desaparece rápidamente. Pero esa calma es solo aparente.

Según Guerrero, el problema aparece con el paso del tiempo. “A corto plazo consigue lo que desea y eso es guay para él, pero a largo plazo le genera mucha inseguridad y mucha incertidumbre”, afirma. La ausencia de normas claras deja al niño sin referencias sólidas sobre lo que está bien o mal, lo que es seguro y lo que no lo es. Y eso, lejos de empoderarle, le desorienta emocionalmente.

Desde la psicología infantil, los límites no se entienden como castigos, sino como marcos de seguridad. Los niños necesitan saber hasta dónde pueden llegar y qué pueden esperar de los adultos que les cuidan. Cuando ese marco no existe, el menor acaba ocupando un lugar que no le corresponde: el del control. “Si no le pones límites, el niño coge el control de la situación”, explica Guerrero, señalando que muchas veces esto ocurre porque el adulto no se siente capaz de ejercer su rol o tiene miedo a hacerlo.

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Este desequilibrio tiene consecuencias emocionales importantes. Un niño que siente que manda sobre el adulto puede parecer seguro, pero en realidad carga con una responsabilidad que no le toca. No saber quién dirige, quién protege o quién decide genera ansiedad, aunque no siempre se exprese de forma evidente. En algunos casos aparece en forma de rabietas, conductas desafiantes o dificultades para aceptar normas fuera del entorno familiar.

Guerrero insiste en que poner límites no es una tarea sencilla. Requiere coherencia, constancia y asumir una gran responsabilidad. “Aunque te dé vértigo e implique una gran responsabilidad, hazte cargo de tu hijo y ponle límites”, señala. El psicólogo recuerda que educar no consiste en evitar el malestar inmediato, sino en preparar a los hijos para la vida adulta, donde las normas, la frustración y la espera forman parte del día a día.

Desde su experiencia clínica, el especialista subraya que los límites bien puestos ayudan al niño a desarrollar autocontrol, tolerancia a la frustración y seguridad interna. Saber que hay un adulto firme y predecible permite al menor relajarse emocionalmente y centrarse en lo que realmente necesita: explorar, aprender y crecer. El mensaje final de Guerrero es claro y esperanzador. Aunque en el momento resulte incómodo decir “no”, los límites son una inversión emocional a largo plazo. “En un futuro te lo agradecerá”, afirma.

Poner límites a los hijos sigue siendo uno de los grandes dilemas de muchas familias. El miedo a frustrar, a equivocarse o a parecer demasiado autoritario lleva a muchos padres a ceder ante los caprichos diarios de los niños. Sin embargo, el psicólogo clínico Rafa Guerrero lanza un mensaje claro y directo: ceder constantemente no es un acto de amor, sino una fuente de inseguridad para el menor.

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