Marta León, experta en microbiota: “El exceso de agua durante la comida no siempre ayuda”
Marta León, especialista en microbiota, ha reabierto el debate sobre cómo influyen nuestros hábitos en la digestión y el bienestar intestinal al analizar prácticas tan comunes como la forma de hidratarnos y el orden en que comemos
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Marta León, experta en microbiota y salud digestiva, ha puesto el foco en un gesto cotidiano que muchos damos por hecho: llenar el vaso de agua mientras comemos. León advierte que"beber mucha agua mientras se come puede frenar la digestión", algo que está generando interés por el impacto que este hábito puede tener en la microbiota y en cómo procesamos los alimentos, especialmente en personas con digestiones delicadas o molestias frecuentes. La especialista, entrevistada en el pódcast Tiene Sentido, explica que la clave no está en eliminar el agua, sino en entender cómo interactúa con los jugos gástricos.
Según detalla, una ingesta elevada de agua durante la comida puede diluir el ácido clorhídrico y los jugos que el estómago necesita para descomponer los alimentos con eficacia. Esa disminución temporal de acidez, conocida como hipoclorhidria, puede provocar digestiones más lentas y pesadas, con la consiguiente aparición de hinchazón y gases. La ingeniera química insiste en que el problema no es dar sorbos, sino beber en exceso mientras el estómago trabaja para procesar lo que ingerimos.
La ciencia matiza que este efecto suele ser pasajero, ya que la mucosa gástrica es capaz de compensar la dilución segregando más ácido de forma natural. Sin embargo, los expertos coinciden en que la moderación es fundamental. Beber entre 200 y 400 mililitros repartidos durante la comida suele ser bien tolerado en personas sanas, pero cantidades mucho mayores pueden ralentizar el proceso digestivo, especialmente si existe predisposición a molestias estomacales. La propia dietista Tamara Duker Freuman, en The Washington Post, recuerda que el agua se absorbe con rapidez, aunque esto no descarta que un exceso pueda resultar incómodo para algunos perfiles.
El orden de los alimentos importa
Otro de los puntos que subraya Marta León es el papel del orden alimentario en la salud digestiva. Su recomendación es empezar las comidas con verduras ricas en fibra prebiótica, que ayudan a activar la microbiota desde el primer bocado. Si se inicia la ingesta con pan u otros carbohidratos simples, la glucosa se absorbe más deprisa y pueden producirse picos de insulina. En cambio, cuando el intestino recibe primero fibra se generan enzimas digestivas que facilitan el proceso posterior y reducen la hinchazón.
Esta estrategia, según apunta la especialista, es especialmente útil para personas que buscan controlar el peso o que conviven con prediabetes o diabetes. La fibra vegetal, además de hidratar y favorecer la saciedad, contribuye a que la digestión sea más eficiente y evita que lleguen alimentos poco procesados al intestino, lo que también disminuye la fermentación y el malestar que esta genera.
Los expertos consultados por distintas instituciones coinciden en que el agua sigue siendo la bebida más recomendable, pero resulta útil ajustar el momento de consumo. Tomar un vaso unos 20 o 30 minutos antes de comer puede estimular la secreción de jugos digestivos, ayudar a diferenciar la sed del hambre y contribuir a controlar las porciones. Durante la comida, lo ideal es beber a pequeños sorbos, únicamente para facilitar el paso de los alimentos.
Después de comer, el agua también juega un papel interesante: ayuda en la absorción de nutrientes, favorece la hidratación y contribuye al tránsito intestinal, especialmente en personas propensas al estreñimiento. Pero siempre, recalcan los expertos, sin convertirla en un sustituto de una hidratación repartida a lo largo del día. Las recomendaciones del Instituto de Investigación Agua y Salud sitúan la ingesta diaria en torno a tres litros para los hombres y 2,2 para las mujeres, siempre distribuidos de forma equilibrada.
Para que el sistema digestivo trabaje con mayor eficacia, hay que moderar la cantidad y elegir bien el momento del día
Las conclusiones de Marta León no pretenden demonizar un gesto tan cotidiano como beber agua mientras comemos, si no matizar cuándo puede resultar contraproducente. Moderar la cantidad, elegir mejor el momento y cuidar el orden de los alimentos permite que el sistema digestivo trabaje con mayor eficacia, algo que repercute directamente en nuestro bienestar diario.
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