Álvaro Bilbao, neuropsicólogo: "5 señales que me hacen pensar que un niño va a ser muy inteligente"
El experto ha compartido cómo pueden detectar los padres que sus hijos poseen determinados rasgos de desarrollo que apuntan a una elevada capacidad cognitiva
La inteligencia infantil no siempre se refleja en las notas ni en el rendimiento académico. En muchas ocasiones, se expresa a través de conductas cotidianas que pueden pasar inadvertidas o interpretarse de forma errónea. Desde la neuropsicología, cada vez se pone más el foco en cómo piensan y sienten los niños para comprender mejor su desarrollo.
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao ha compartido cómo pueden detectar los padres que sus hijos poseen determinados rasgos de desarrollo que apuntan a una elevada capacidad cognitiva: “5 señales que me hacen pensar que un niño va a ser muy inteligente”, basándose en su experiencia profesional. El experto señala que son características que, cuando se repiten con frecuencia, ayudan a identificar un potencial cognitivo alto y a acompañarlo con estrategias adecuadas.
La primera señal que destaca Bilbao es la creatividad. Según explica, la imaginación tiene un papel central en la inteligencia porque permite buscar soluciones distintas ante situaciones nuevas. Por eso, recomienda promover el juego libre y evitar frenar la iniciativa creativa, ya que es una vía directa de aprendizaje y exploración. Esta creatividad no solo aparece en actividades artísticas, sino también en la forma en la que el niño conecta ideas, propone alternativas o encuentra caminos propios para conseguir un objetivo. Para el neuropsicólogo, apoyar esa curiosidad sin imponer demasiadas restricciones ayuda a consolidar habilidades cognitivas relevantes.
Otra señal habitual es la tendencia a formular preguntas que incomodan. Bilbao apunta que no se trata de preguntas para salir del paso, sino de una búsqueda genuina de comprensión. Ese deseo de ir más allá suele reflejar un pensamiento analítico y una mente que no se conforma con respuestas simples. El tercer indicador es un vocabulario amplio. El especialista subraya que el desarrollo del lenguaje se asocia de forma estrecha a la inteligencia y que la lectura puede potenciarlo de manera notable. Contagiar el gusto por los libros y favorecer conversaciones ricas en casa contribuye a consolidar estas capacidades.
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Bilbao también menciona que algunos niños con alta capacidad cognitiva sienten lasemociones con mucha intensidad. Esa sensibilidad puede ir acompañada de un carácter fuerte, lo que a veces genera conflictos si no se entiende bien. En estos casos, el experto insiste en la importancia de enseñar herramientas de regulación emocional. Aprender a identificar lo que sienten, ponerle nombre y manejarlo sin desbordarse es un proceso que requiere acompañamiento. Para el neuropsicólogo, no se trata de “apagar” la emoción, sino de guiar al niño para que pueda convivir con ella sin que le limite en su día a día.
La última señal que menciona Álvaro Bilbao se centra en el entorno familiar: “Sus padres aprenden nuevas habilidades”. Según explica, en consulta observa que los adultos que incorporan nuevas estrategias educativas muestran una mayor adaptabilidad, un rasgo que también puede transmitirse por observación. Estas señales no deben entenderse como etiquetas cerradas ni como garantías de éxito futuro, sino como pistas para acompañar el desarrollo infantil con más criterio. Detectarlas a tiempo, según el neuropsicólogo, permite ajustar expectativas, evitar malentendidos y crear un entorno que potencie las capacidades del niño.
La inteligencia infantil no siempre se refleja en las notas ni en el rendimiento académico. En muchas ocasiones, se expresa a través de conductas cotidianas que pueden pasar inadvertidas o interpretarse de forma errónea. Desde la neuropsicología, cada vez se pone más el foco en cómo piensan y sienten los niños para comprender mejor su desarrollo.