Byung-Chul Han, filósofo y Premio Princesa de Asturias: “La felicidad viene siempre por el trabajo con las manos"
Existen múltiples maneras de canalizar nuestro pensamiento, siendo la que nos propone el pensador una de las más efectivas para alcanzar la plenitud en nuestro día a día.
El filósofo Byung- Chul Han en una imagen de archivo. (EFE)
Los seres humanos tendemos a buscar un sentido concreto para nuestras vidas. Es por ello que, desde tiempos inmemoriales, nos hacemos preguntas con respecto a nuestro lugar en el mundo y el papel que desempeñamos en este. En este sentido, disciplinas como la filosofía presentan varias respuestas que podemos aplicar en nuestra cotidianeidad y afrontar cambios que saquen la mejor versión de nosotros mismos.
Cuando muchos piensan en filósofos, se trasladan a la Antigua Grecia o al Imperio Romano. Sin embargo, en la actualidad existen grandes pensadores que nos dejan las mejores lecciones adaptadas a la realidad que vivimos en la actualidad. Uno de los más destacados es Byung-Chul Han, el cual ha sido recientemente galardonado con el Premio Princesa de Asturias.
Es debido a la naturaleza de su obra, accesible y decidida en los tiempos que corren, lo que lo ha convertido en todo un referente en la actualidad. Entre una de sus muchas enseñanzas, destaca una que, si bien puede parecer sencilla, en realidad esconde una mayor profundidad de lo que parece a simple vista. “La felicidad siempre viene por el trabajo con las manos”, declaraba en una de sus últimas entrevistas para el medio El País.
Actividades manuales y reflexivas
Con estas palabras, el filósofo aludía a la importancia del trabajo manual en nuestra habitualidad como camino hacia un sentimiento de felicidad pleno, así como la razón y el flujo de las ideas. El propio pensador hacía referencia a otras figuras culturales, como el poeta Paul Celan o el filósofo Martin Heidegger, que trataban dicho asunto, configurando el pensamiento como una labor manual en sí misma.
La reflexión y meditación de nuestros planteamientos es un proceso que se debe dar con calma y lentitud, dándole forma a través de la acción y la repetición. Es precisamente su anterior profesión en la industria de la metalurgia lo que evoca este razonamiento ante el mundo de las ideas y su traducción al plano físico de la existencia.
En elogio de la tierra. Un viaje al jardín es una de sus obras en la que extiende dicho concepto, utilizando la jardinería como elemento de expresión. Si bien es una labor con un importante componente físico, también sirve para canalizar el pensamiento mientras se realizan las tareas pertinentes. Un espacio de calma e imaginación favorecido por un ambiente que se presta a ello.
Los seres humanos tendemos a buscar un sentido concreto para nuestras vidas. Es por ello que, desde tiempos inmemoriales, nos hacemos preguntas con respecto a nuestro lugar en el mundo y el papel que desempeñamos en este. En este sentido, disciplinas como la filosofía presentan varias respuestas que podemos aplicar en nuestra cotidianeidad y afrontar cambios que saquen la mejor versión de nosotros mismos.