Con la llegada del invierno, muchos hogares vuelven a mirar con lupa el gasto en calefacción. Así, cualquier medida que permita mejorar la eficiencia y reducir el consumo gana protagonismo: desde regular la temperatura en casa hasta minimizar las pérdidas de calor. No es casualidad que el ahorro energético se haya convertido en un objetivo común, sobre todo teniendo en cuenta que, según la OCU, la calefacción representa el 50% de la energía que se emplea en el hogar.
Entre las soluciones sencillas destaca una alternativa asequible y fácil de aplicar: los paneles reflectantes de calor que se colocan detrás del radiador. Esta lámina actúa como barrera para evitar que parte del calor se pierda en la pared, ya que rebota en su superficie y se concentra hacia la estancia.
Los reflectantes de calor se presentan como láminas flexibles con una fina capa de espuma aislante y una superficie metálica, normalmente plateada. Su uso es directo: se instalan en la parte posterior del radiador para limitar la pérdida de calor hacia la pared, especialmente en viviendas donde el aislamiento es mejorable o donde los radiadores están situados en muros fríos.
En Leroy Merlin se vende un económico rollo reflectante NOMAREFLEX (5 x 0,5 metros) por 11,99 euros, un formato pensado para cortarlo a medida y adaptarlo a distintos radiadores. Según la propia información del producto, su uso permite un ahorro en calefacción de hasta un 20% y contribuye a mejorar la sensación térmica en la estancia.
El rollo disponible en Leroy Merlin está fabricado principalmente en aluminio y, por sus medidas, permite cubrir varios radiadores en función del tamaño de cada uno. Además, la mayoría de usuarios valora de forma positiva su instalación sencilla y la posibilidad de recortarlo sin complicaciones. El producto cuenta con reseñas que lo describen como una forma eficaz de mejorar la eficiencia térmica: muchos compradores señalan que ayuda a aprovechar mejor el calor y que se perciben habitaciones más templadas y un calentamiento más rápido.
Para ahorrar en la factura de la calefacción, además de soluciones como los reflectantes térmicos, conviene tener en cuenta las recomendaciones de organismos especializados. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) insiste en que el mejor punto de partida sigue siendo la gestión del uso: “El consejo de IDAE es ajustar el encendido de la calefacción al horario real de ocupación de las viviendas y apagarla por la noche”. El organismo recuerda que para dormir basta con mantener la casa entre 15 y 17ºC. También aconseja regular el termostato a20-21ºC, usar ropa de abrigo en casa y bajar persianas y cortinas para frenar la pérdida de calor, ya que cada grado adicional supone un 7% más de consumo energético.
Con la llegada del invierno, muchos hogares vuelven a mirar con lupa el gasto en calefacción. Así, cualquier medida que permita mejorar la eficiencia y reducir el consumo gana protagonismo: desde regular la temperatura en casa hasta minimizar las pérdidas de calor. No es casualidad que el ahorro energético se haya convertido en un objetivo común, sobre todo teniendo en cuenta que, según la OCU, la calefacción representa el 50% de la energía que se emplea en el hogar.