Kelsey Jordan, especialista en salud: "Si el azúcar en sangre no se controla, será más común que nos despertemos en mitad de la noche"
Despertarse de madrugada de forma repetida no siempre está ligado al estrés o al uso del móvil antes de dormir. Un desequilibrio interno durante el descanso puede estar detrás de este problema cada vez más común
Despertarse de golpe en mitad de la noche, especialmente entre las dos y las cinco de la madrugada, puede no ser una simple casualidad ni fruto del estrés acumulado. La especialista en salud Kelsey Jordan advierte en la revista Best LIfe de que una mala regulación del azúcar en sangre durante el día puede estar detrás de estos despertares nocturnos cada vez más frecuentes.
Jordan, quiropráctica y experta en restauración de la salud, explica que cuando los niveles de glucosa suben y bajan de forma brusca a lo largo del día, el cuerpo puede reaccionar durante el descanso nocturno. Según detalla, una bajada excesiva de azúcar mientras dormimos provoca un aumento del cortisol, la conocida como hormona del estrés, cuya función es elevar de nuevo esos niveles.
“El cortisol tiene un efecto muy estimulante”, señala la especialista, que también divulga contenidos de salud en redes sociales. Ese pico hormonal, que en condiciones normales debería producirse más cerca del amanecer, puede adelantarse y provocar que la persona se despierte repentinamente, justo cuando el cuerpo debería estar en la fase más profunda del sueño.
Lo ideal es dejar de comer al menos dos horas antes de ir a la cama para favorecer una regulación estable del azúcar en sangre
Desde el punto de vista fisiológico, el organismo actúa como un mecanismo de protección frente a una hipoglucemia nocturna. El problema, según Jordan, es que esta respuesta defensiva tiene un efecto secundario claro: interrumpe el descanso y puede generar sensación de alerta, nerviosismo o dificultad para volver a dormir. Para evitarlo, la especialista recomienda introducir grasas saludables antes de acostarse, siempre con moderación. La clave está en optar por alimentos de absorción lenta que ayuden a mantener estables los niveles de glucosa durante la noche. Entre sus opciones preferidas se encuentran una cucharada de aceite de oliva o de coco, o medio aguacate.
Eso sí, no todas las grasas juegan a favor. Expertos de la Universidad Estatal de Michigan recuerdan que una dieta rica en grasas saturadas puede dificultar la acción de la insulina, la hormona encargada de transportar la glucosa desde la sangre hasta las células. A largo plazo, este desequilibrio metabólico también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En la misma línea, la Asociación Americana del Corazón (AHA) aconseja priorizar grasas insaturadas procedentes de frutos secos, semillas y mantequillas elaboradas a partir de estos alimentos. Además, la Sleep Foundation subraya la importancia del horario: lo ideal es dejar de comer al menos dos horas antes de ir a la cama para favorecer una regulación estable del azúcar en sangre durante el sueño.
Despertarse de golpe en mitad de la noche, especialmente entre las dos y las cinco de la madrugada, puede no ser una simple casualidad ni fruto del estrés acumulado. La especialista en salud Kelsey Jordan advierte en la revista Best LIfe de que una mala regulación del azúcar en sangre durante el día puede estar detrás de estos despertares nocturnos cada vez más frecuentes.