Marco Tulio Cicerón, pensador y filósofo romano: "Vivir es pensar"
La prueba de nuestra presencia en esta existencia en nuestro propio raciocinio e ideario, el cual forma parte de quienes somos en realidad.
- Arthur Schopenhauer, filósofo: “Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario”
- Blaise Pascal, filósofo: "Toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer en reposo en una habitación"
A lo largo de nuestra historia como especie, los seres humanos hemos dejado reflexiones, ideas y teorías universales que siguen siendo factibles a día de hoy. Gracias a ellas, pensadores y figuras de multitud de ámbitos han conseguido trascender su propia época y convertirse en auténticos referentes de la edad contemporánea. Un ejemplo de ello es el filósofo romano Marco Tulio Cicerón.
Sus conocimientos juristas y políticos lo convirtieron en uno de los mayores defensores de la prosa en latín durante la República Romana. Es precisamente lo que le llevó a redactar una de sus obras más emblemáticas, las Disputas Tusculanas, en los últimos compases de su vida. Entre muchos de los pensamientos que reflejó en dichos escritos, anotó una de las frases más recordadas del autor en la actualidad, vivere est cogitare.
Traducidas al castellano, estas palabras en latín significan ‘vivir es pensar’. Se trata de una oración localizada en un texto del quinto libro que hace referencia a la herencia cultural que han recibido de pensadores del pasado, como Epicuro, Aristóteles, Sócrates o Platón entre otros. Si bien puede parecer una combinación de palabras sencillas, esta oculta un trasfondo mucho más profundo.
Reflexión estoica
El pensador transmite que pensar es parte del alma humana que, si bien puede trascender a la vida terrenal, su desaparición implica también la eliminación del pensamiento. Eso quiere decir que, si al fallecer, se nos es retirada la capacidad para pensar y razonar, también la de sufrir y, por lo tanto, la ausencia de dolor ante la pérdida. Y es que para Cicerón pensar y ser son ideas realmente semejantes.
En este sentido, el filósofo romano defiende que la clave de la felicidad reside precisamente en nuestras ideas. Tanto es así que, en otras obras, como Meditaciones de Marco Aurelio, se refuerza este concepto de encontrar la plenitud en nuestra mente. La felicidad de la vida depende de la cualidad de los pensamientos; por tanto, vigila estos y no permitas ninguno que sea inadecuado a la naturaleza de un ser racional y social”, afirma el autor, en una idea considerablemente estoica de la existencia.
Encontrar esa virtud es parte del sentido de la vida. Según el pensador, esta puede hallarse mediante algunos valores intrínsecos a la propia idea de pensamiento, que son sabiduría, justicia, valentía y templanza. Teniendo esos cuatro valores en cuenta, la satisfacción vital será mucho más tangible en nuestra cotidianidad como individuos de una sociedad.
- Arthur Schopenhauer, filósofo: “Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario”
- Blaise Pascal, filósofo: "Toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer en reposo en una habitación"
A lo largo de nuestra historia como especie, los seres humanos hemos dejado reflexiones, ideas y teorías universales que siguen siendo factibles a día de hoy. Gracias a ellas, pensadores y figuras de multitud de ámbitos han conseguido trascender su propia época y convertirse en auténticos referentes de la edad contemporánea. Un ejemplo de ello es el filósofo romano Marco Tulio Cicerón.