El sofá suele ser una de las piezas más utilizadas del hogar y, también, una de las que más suciedad acumula con el paso del tiempo. Manchas de grasa, restos de comida, polvo y olores se adhieren con facilidad a la tapicería, especialmente en aquellos muebles que no pueden desenfundarse, lo que complica su limpieza. Ante este problema, en redes sociales se han popularizado trucos caseros que prometen resultados rápidos y sencillos. Uno de los más extendidos consiste en limpiar los muebles tapizados utilizando la tapa de una ollaenvuelta en un paño húmedo.
Sin embargo, los expertos advierten de que este método no solo es ineficaz, sino que puede empeorar el estado del tejido. El ingeniero químico Diego Fernández ha analizado esta práctica y ha explicado por qué no es una buena opción para mantener los sofás y sillones en buen estado.
“Limpiar muebles usando la tapa de una olla no remueve la suciedad, solo la redistribuye y la empuja hacia el interior del tapizado”, advierte Fernández. Aunque visualmente pueda parecer que la superficie queda más limpia, la mugre continúa en el interior de la tela. El especialista señala que este efecto engañoso provoca que la suciedad se vea menos, pero no desaparezca, lo que favorece que el tejido se deteriore con mayor rapidez.
Otro de los problemas de este método es la ausencia de un aclarado real. “Como no hay enjuague ni extracción, quedan residuos de detergente en la tela”, una circunstancia que, con el tiempo, provoca que el tejido se vuelva rígido, cambie de color y se ensucie con más facilidad. Además, el frotado constante con una superficie rígida puede resultar agresivo para muchos materiales, acelerando el desgaste de la tapicería y acortando su vida útil. Fernández también desmonta la idea de que este sistema elimine los malos olores. “Este método no elimina olores, porque la mayoría provienen del interior del tapiz, no de la superficie”, una razón por la que el problema suele reaparecer poco después.
La alternativa eficaz para limpiar sofás
Frente a estos trucos virales, el ingeniero químico señala una opción más eficaz. “La alternativa correcta es una hidroaspiradora de muebles, que inyecta agua y luego la extrae, llevándose la suciedad real”, un sistema que permite limpiar en profundidad sin dañar las telas. Este tipo de dispositivos, cada vez más accesibles, pueden utilizarse también en alfombras, colchones, cabeceros de cama, cortinas o camas de mascotas, lo que los convierte en una herramienta versátil para el hogar.
El mantenimiento regular es clave para conservar la tapicería en buen estado. Aspirar de forma periódica con accesorios adecuados ayuda a eliminar polvo y restos antes de que se incrusten. Los tejidos sintéticos, el lino o el algodón toleran mejor el aspirado con cepillos de cerdas suaves, mientras que en sofás de piel, imitación de cuero o terciopelo es preferible utilizar boquillas planas sin ejercer presión. En todos los casos, actuar de forma inmediata cuando se produce una mancha sigue siendo la medida más eficaz para evitar daños permanentes.
El sofá suele ser una de las piezas más utilizadas del hogar y, también, una de las que más suciedad acumula con el paso del tiempo. Manchas de grasa, restos de comida, polvo y olores se adhieren con facilidad a la tapicería, especialmente en aquellos muebles que no pueden desenfundarse, lo que complica su limpieza. Ante este problema, en redes sociales se han popularizado trucos caseros que prometen resultados rápidos y sencillos. Uno de los más extendidos consiste en limpiar los muebles tapizados utilizando la tapa de una ollaenvuelta en un paño húmedo.