Harald Zur Hausen, premio Nobel de Medicina: "El consumo de carne roja es un factor de riesgo, en particular, para este tipo de cáncer"
El experto advierte sobre el elevado riesgo asociado al consumo de carne de vacuno, una alerta respaldada por estudios recientes que apuntan a un vínculo directo entre ciertos alimentos y la aparición de tumores
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La advertencia del Premio Nobel, Harald Zur Hausen, vuelve a colocar la carne de vacuno en el centro del debate público sobre cáncer y alimentación. Su mensaje, respaldado por décadas de investigación y por nuevos estudios que analizan las mutaciones asociadas al consumo de carne roja, ha reavivado la preocupación sobre cómo determinados alimentos pueden modificar el riesgo de desarrollar tumores, especialmente el de colon, uno de los más diagnosticados del mundo.
El científico alemán, premiado con el Nobel de Medicina en 2008, sostiene desde hace años que los productos procedentes del ganado bovino pueden desempeñar un papel más relevante del que se pensaba. “Bueno, sabemos desde hace mucho tiempo que el consumo de carne roja es un factor de riesgo, en particular para el cáncer de colon”, afirma.
La investigación sobre este vínculo continúa creciendo. En Harvard, la doctora Kana Wu identificó una firma mutacional específica en tumores de colon y recto asociada al consumo de carne roja, una huella que deja constancia del daño provocado por compuestos generados al cocinar estos alimentos a altas temperaturas. Aun así, la FAO mantiene que el consumo mundial se sitúa alrededor de los 120 gramos por persona al día, lo que muestra la persistencia de un patrón alimentario difícil de modificar.
El análisis del Nobel
Zur Hausen, que ha estudiado durante años la relación entre agentes infecciosos y el cáncer, fundamenta su advertencia en algo más que en hábitos dietéticos. “El aspecto complicado de estas infecciones es su persistencia en varios de nuestros animales domésticos. Particularmente en los bovinos. Su presencia en productos comúnmente utilizados para nuestra alimentación y, generalmente, la infección primaria sin síntomas”, explica. Esta posible implicación de agentes virales presentes en el ganado refuerza su llamamiento: “Existe una necesidad urgente, en este momento, de más investigación para evitar estas infecciones y desarrollar mejores intervenciones terapéuticas”.
El Nobel también contrasta diferentes patrones de consumo para ilustrar cómo cambia el riesgo entre poblaciones. “En la India, por ejemplo, donde no comen carne de vacuno, tienen la tasa más baja de cáncer de mama y de colon a nivel mundial. Mongolia tiene una tasa muy baja, a pesar de que comen mucha carne de vacuno, pero es otro tipo de vacuno, es decir, la carne de yak, una raza muy específica e indígena de la zona”, señala. Un matiz que sugiere que no todas las carnes rojas presentan el mismo perfil de riesgo y que la biología de cada especie podría influir en la aparición de células malignas.
A esta advertencia sobre la carne se suma otra preocupación creciente: la leche de origen bovino. Zur Hausen ha citado estudios suecos que la relacionan con la aparición de enfermedades neurodegenerativas, como el párkinson, y con procesos celulares potencialmente malignos. Tampoco descarta que los intolerantes a la lactosa puedan contar con menor riesgo, según investigaciones que apuntan hasta un 45% de reducción en probabilidades de desarrollar ciertos tumores frente a la población general.
La carne y la leche de bovino están en el punto de mira de Harald Zur Hausen como causantes de distintos tipos de cáncer y enfermedades neurodegenerativas
Las conclusiones del investigador no buscan generar alarma, sino orientar hacia la prevención. Él mismo lo resume con otra reflexión clave: la lucha contra el cáncer no se ganará únicamente con tecnología o tratamientos avanzados. “Vemos una reducción de la mortalidad por los avances tecnológicos y en el tratamiento; hoy día más del 50% de los pacientes se cura. Pero no erradicaremos el cáncer, porque no hemos hecho lo suficiente para prevenirlo”. Su llamada a vigilar el origen de los alimentos, investigar los posibles agentes virales y revisar la relación entre dieta y enfermedad abre un campo que todavía tiene mucho que aportar a la salud pública.
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La advertencia del Premio Nobel, Harald Zur Hausen, vuelve a colocar la carne de vacuno en el centro del debate público sobre cáncer y alimentación. Su mensaje, respaldado por décadas de investigación y por nuevos estudios que analizan las mutaciones asociadas al consumo de carne roja, ha reavivado la preocupación sobre cómo determinados alimentos pueden modificar el riesgo de desarrollar tumores, especialmente el de colon, uno de los más diagnosticados del mundo.