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Alberto Sanagustín, médico: "No tosas ni te golpees el pecho si estás teniendo un infarto"
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Alberto Sanagustín, médico: "No tosas ni te golpees el pecho si estás teniendo un infarto"

Algunas de las reacciones instintivas, lejos de ayudar, pueden empeorar una situación crítica y retrasar la llegada de la atención médica que realmente salva vidas

Foto: (Youtube | Alberto San Agustín)
(Youtube | Alberto San Agustín)

Un dolor opresivo en el pecho, sudor frío y una sensación de alarma difícil de ignorar. Ante un posible infarto, muchas personas recuerdan consejos que han circulado durante años en internet y redes sociales: toser con fuerza o golpearse el pecho para “reactivar” el corazón. El médico Alberto Sanagustín advierte de que estas maniobras no solo no ayudan, sino que pueden empeorar la situación y poner en riesgo la vida.

Sanagustín habla desde una doble experiencia poco habitual. Además de médico, ha sido paciente cardiaco y convive con un stent en el corazón. Esa vivencia le ha llevado a desmontar uno de los grandes mitos sobre las emergencias cardíacas. “Un infarto no es un fallo eléctrico, es un atasco en una arteria”, explica, una diferencia clave para entender por qué los golpes y la tos no son la solución.

El especialista aclara que conviene distinguir entre infarto y parada cardíaca. En el primero, el problema es que la sangre no llega bien al músculo cardíaco por una obstrucción; en el segundo, el corazón deja de latir por un fallo eléctrico. Las maniobras populares que circulan en vídeos virales intentan actuar sobre el ritmo, pero no sirven para desatascar una arteria, e incluso pueden provocar desmayos o lesiones añadidas.

Ante la sospecha de infarto, Sanagustín insiste en que el error más peligroso es esperar “a ver si se pasa”. La prioridad absoluta es llamar de inmediato al número de emergencias, explicar con claridad lo que ocurre y facilitar la dirección. Después, recomienda un gesto sencillo pero crucial: abrir la puerta de casa y dejarla sin cerrar para que los sanitarios puedan entrar sin perder tiempo si la persona pierde el conocimiento.

Foto: medico-no-todo-dolor-pecho-significa-infarto-venga-corazon

El segundo paso, siempre que no exista contraindicación médica, es farmacológico. Tomar ácido acetilsalicílico —la aspirina— puede ayudar a ganar tiempo, ya que actúa sobre la coagulación. El médico subraya que debe masticarse para que se absorba antes y recuerda que no está indicada en niños, personas alérgicas o pacientes que toman determinados anticoagulantes, ni debe hacerse si el personal de emergencias lo desaconseja por teléfono.

El tercer pilar es físico, pero no tiene nada que ver con golpes. La recomendación es sentarse en el suelo, apoyar la espalda, flexionar las piernas y mantenerse lo más tranquilo posible, reduciendo el esfuerzo del corazón mientras llega la ayuda.

Un dolor opresivo en el pecho, sudor frío y una sensación de alarma difícil de ignorar. Ante un posible infarto, muchas personas recuerdan consejos que han circulado durante años en internet y redes sociales: toser con fuerza o golpearse el pecho para “reactivar” el corazón. El médico Alberto Sanagustín advierte de que estas maniobras no solo no ayudan, sino que pueden empeorar la situación y poner en riesgo la vida.

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