La Calathea, originaria de las selvas tropicales de América del Sur, es una planta muy apreciada por su follaje ornamental y por su capacidad de mover las hojas según los cambios de luz, un fenómeno denominado nictinastia. Sus dibujos naturales, sus patrones vibrantes y su apariencia exuberante la han convertido en una de las especies más solicitadas para interiores. No obstante, para mantenerla en perfectas condiciones es necesario conocer sus cuidados esenciales. Solo así muestra todo su potencial decorativo.
Uno de los aspectos clave es la iluminación: necesita luz abundante pero siempre indirecta, ya que el sol directo puede producir quemaduras. Cuando la planta pierde color o sus hojas se enrollan, suele indicar un desequilibrio entre exceso o falta de luz. El riego es otro de los puntos delicados, pues esta planta prefiere un sustrato húmedo, sin encharcamientos, y agua filtrada, destilada o de lluvia. Su alta sensibilidad al cloro y a la cal del agua del grifo puede generar manchas y deterioro.
La humedad ambiental elevada es imprescindible para que la Calathea prospere, ya que procede de entornos tropicales y no tolera la sequedad. Bordes marrones o textura áspera suelen ser señales de falta de humedad. Para mejorarla, se recomiendan humidificadores, pulverizaciones con agua sin cal o agruparla con otras plantas para crear un microclima. También la temperatura debe ser estable, preferiblemente entre 18 y 26 °C, evitando corrientes frías y cambios bruscos. No debe exponerse a menos de 15 °C en ningún caso.
El tipo de sustrato también influye en su salud: una mezcla aireada con tierra universal, perlita y fibra de coco evita acumulaciones de agua y favorece la aireación. La maceta debe disponer de buenos agujeros de drenaje para prevenir la pudrición de raíces. En primavera y verano es aconsejable abonar una vez al mes con fertilizante líquido para plantas verdes, suspendiendo el aporte en otoño e invierno. Con estas pautas, la Calathea mantiene su color, su textura característica y su fascinante movimiento diario.
La Calathea, originaria de las selvas tropicales de América del Sur, es una planta muy apreciada por su follaje ornamental y por su capacidad de mover las hojas según los cambios de luz, un fenómeno denominado nictinastia. Sus dibujos naturales, sus patrones vibrantes y su apariencia exuberante la han convertido en una de las especies más solicitadas para interiores. No obstante, para mantenerla en perfectas condiciones es necesario conocer sus cuidados esenciales. Solo así muestra todo su potencial decorativo.