Para muchos propietarios, los paseos con su mascota han dejado de ser un momento agradable para convertirse en una fuente de estrés. El adiestrador Adrián Navarro, responsable de Adiestramiento Canino Lopecan, explicó en COPE Málaga que este problema se origina en rutinas repetidas y en conductas que los dueños refuerzan sin darse cuenta. Cuando el perro descubre que tirar de la correa le acerca antes a lo que desea, repite el comportamiento. Así, lo que debería ser un rato relajado se transforma en una lucha. “A veces parece que es él quien nos pasea”, comenta entre risas.
El experto señala que la solución pasa por introducir variación en los paseos y por equilibrar la energía del perro antes de salir a la calle. Un animal que no ha descargado actividad física o mental parte con exceso de excitación, lo que dificulta la gestión del paseo. Navarro recomienda cambiar recorridos y horarios, así como detenerse si el perro tensa la correa. Solo cuando la afloja se continúa avanzando, enseñándole que el impulso no funciona. Estos ajustes sencillos, recalca, ayudan a recuperar un paseo tranquilo y cooperativo.
Respecto a los perros adultos, Navarro insiste en que siempre se puede reeducar, aunque el proceso pueda ser más pausado. Sugiere comenzar en entornos tranquilos, donde la ausencia de estímulos facilite la concentración del animal. Una vez asentado el autocontrol, es posible avanzar hacia zonas más concurridas. El adiestrador recomienda dividir el paseo en dos fases: el momento de “junto”, en el que el perro camina atento al dueño, y el de “libre”, reservado para olfatear y moverse con mayor independencia. Esta estructura favorece la colaboración voluntaria.
El tipo de material también influye en el comportamiento. Navarro apuesta por arneses en H o en Y o por collares anchos que no generen dolor, priorizando siempre el bienestar del perro. Se opone al uso de collares de pinchos o ahogo, recordando que castigan sin enseñar. Su objetivo es que cada salida sea una experiencia positiva tanto para el humano como para el animal. “Un perro que sabe pasear vive más tranquilo, más equilibrado y disfruta más, y nosotros también disfrutamos del momento”, concluye
Para muchos propietarios, los paseos con su mascota han dejado de ser un momento agradable para convertirse en una fuente de estrés. El adiestrador Adrián Navarro, responsable de Adiestramiento Canino Lopecan, explicó en COPE Málaga que este problema se origina en rutinas repetidas y en conductas que los dueños refuerzan sin darse cuenta. Cuando el perro descubre que tirar de la correa le acerca antes a lo que desea, repite el comportamiento. Así, lo que debería ser un rato relajado se transforma en una lucha. “A veces parece que es él quien nos pasea”, comenta entre risas.