Sebastián de la Rosa, médico: “Enfocar a diferentes distancias puede mejorar nuestra vista”
Pasar horas mirando el móvil o el ordenador sin apenas variar el enfoque se ha convertido en rutina para millones de personas
Forzar la vista frente a pantallas, pasar horas leyendo a corta distancia o no levantar apenas la mirada del móvil son hábitos cada vez más comunes. En este contexto, el médico Sebastián de la Rosa lanza un mensaje que invita a replantearse cómo usamos nuestros ojos a diario: cambiar el enfoque y mirar lejos de forma consciente puede tener efectos positivos sobre la salud visual, especialmente con el paso de los años.
De la Rosa explica que no todos los ejercicios o consejos que circulan en redes tienen base científica. Muchos prometen “recuperar la vista” casi de forma milagrosa, pero la evidencia demuestra que la mayoría solo produce alivios momentáneos, relacionados con la relajación muscular o una mejor irrigación sanguínea en la zona ocular. Eso no significa que sean inútiles, pero sí que conviene entender qué puede funcionar y qué no.
Uno de los puntos clave está en la llamada acomodación del ojo. A diferencia de una lente externa, el ojo humano cuenta con un cristalino flexible que cambia de forma gracias a pequeños músculos para enfocar de cerca o de lejos. Con la edad, esa flexibilidad se pierde y aparece la presbicia, el clásico problema que obliga a alejar el móvil o agrandar la letra. “Entrenar la acomodación enfocando a distintas distancias puede ayudar en estos casos porque actúa directamente sobre la causa del problema”, señala el médico.
La situación es distinta cuando se habla de miopía. En este caso, el ojo ya está relajado para ver de cerca y el problema está relacionado con su forma, no con el músculo que ajusta el enfoque. Aun así, alternar la mirada entre distancias cortas y largas no es inútil. Según De la Rosa, este hábito puede contribuir a frenar el avance de la miopía en niños y, en adultos, a reducir la fatiga visual y los dolores de cabeza asociados a un uso intensivo de pantallas.
Otro aspecto menos conocido tiene que ver con el cerebro. “No siempre vemos peor porque el ojo funcione mal, sino porque el cerebro se ha acostumbrado a interpretar imágenes cercanas”, explica. Si entrenamos constantemente la visión próxima, perdemos agudeza al interpretar lo que está lejos, aunque el ojo esté estructuralmente sano. Mirar al horizonte, a paisajes amplios o a puntos lejanos durante unos minutos al día ayuda a reeducar esa interpretación visual.
El especialista también pone el foco en el llamado “ojo vago”, una situación más frecuente de lo que parece. Todos tendemos a usar más un ojo que otro, lo que puede afectar a la postura, al equilibrio e incluso provocar tensiones musculares. Cubrir durante unos minutos al día el ojo dominante mientras se lee o se mira a lo lejos obliga al más débil a trabajar, favoreciendo la plasticidad cerebral y una visión más equilibrada.
De la Rosa insiste en que ni los ejercicios ni los buenos hábitos sustituyen a gafas, lentes de contacto o intervenciones médicas cuando son necesarias. Pero sí pueden marcar la diferencia en el día a día. Mover la mirada, cambiar de distancia y no vivir pegados a lo cercano es una forma sencilla de cuidar la vista.
Forzar la vista frente a pantallas, pasar horas leyendo a corta distancia o no levantar apenas la mirada del móvil son hábitos cada vez más comunes. En este contexto, el médico Sebastián de la Rosa lanza un mensaje que invita a replantearse cómo usamos nuestros ojos a diario: cambiar el enfoque y mirar lejos de forma consciente puede tener efectos positivos sobre la salud visual, especialmente con el paso de los años.