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Rebeca Cáceres, psicóloga, sobre los planes en Navidad: “Pareciera que a todo hay que decir que sí y que todo plan tiene que ser perfecto"
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Rebeca Cáceres, psicóloga, sobre los planes en Navidad: “Pareciera que a todo hay que decir que sí y que todo plan tiene que ser perfecto"

La psicóloga alerta del peso de las expectativas sociales y familiares en Navidad y explica por qué aprender a decir “no” es clave para proteger la salud emocional

Foto: Cenas de Navidad (Freepik)
Cenas de Navidad (Freepik)

El mes de diciembre suele llegar acompañado de una agenda prácticamente sin espacios libres. Cenas de empresa, comidas familiares, encuentros con amigos y celebraciones se concentran en pocos días y convierten la Navidad en un periodo especialmente intenso. Aunque muchas de estas citas se viven con ilusión, para otras personas generan agotamiento, estrés y una sensación constante de obligación que termina afectando al bienestar emocional.

En una entrevista concedida a la revista Hola, la psicóloga Rebeca Cáceres Alfonso, directora de Tribeca Psicólogos y coordinadora del Máster de Terapias de Tercera Generación de la Universidad Internacional de Valencia, explica que estas fechas activan un mensaje social muy potente basado en el “deber estar”. Esa presión, señala, dificulta distinguir cuándo se acepta un plan por deseo real y cuándo se hace por compromiso, algo que acaba pasando factura a nivel psicológico.

Según la especialista, las expectativas familiares y sociales en Navidad van mucho más allá de compartir una cena señalada. En muchos casos, lo que se espera es que cada persona mantenga su rol habitual dentro de la familia, incluso aunque ya no se sienta cómoda en él. “Pareciera que a todo hay que decir que sí y que todo plan fuera perfecto”, afirma Cáceres, una percepción que genera culpa, miedo a decepcionar y tensión emocional si no se cumple con ese ideal.

Aprender a poner límites y decir “no” en Navidad, subraya la psicóloga, no es un acto de egoísmo, sino una forma de cuidarse y cuidar las relaciones. Reducir la presencia forzada evita el agotamiento emocional y permite relacionarse desde la honestidad y no desde el sacrificio. Tal y como concluye en la entrevista, un “no” expresado con calma puede prevenir el resentimiento y favorecer vínculos más sanos y auténticos en unas fechas especialmente exigentes.

El mes de diciembre suele llegar acompañado de una agenda prácticamente sin espacios libres. Cenas de empresa, comidas familiares, encuentros con amigos y celebraciones se concentran en pocos días y convierten la Navidad en un periodo especialmente intenso. Aunque muchas de estas citas se viven con ilusión, para otras personas generan agotamiento, estrés y una sensación constante de obligación que termina afectando al bienestar emocional.

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